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Disidencia o discordancia.


(Dissent or disagreement.)

…o el sueño secesionista…

Estaba yo leyendo el curioso artículo del señor Enric Juliana, La Assemblea de Catalunya, que más parece mezcla de mortero con todo tipo de chinas, guijarros y cascajos, que masa bien elaborada, y me vino a la cabeza aquella frase de Napoleón de que las grandes asambleas se reducen a banderías y las banderías a un hombre.

Yo no sé si ese hombre es Artur Mas, que bien podría ser un mero comisionista de otros intereses, pero no cabe duda de que el tinglado propagandístico está bien montado y organizado, con recepción patriótica incluida a su vuelta de Madrid. Nuestro héroe parecería revestido de esa aureola de disidente que acabase de volver de un gran peligro. Y es que la disidencia tiene un prestigio exagerado ya que siempre se supone que es contra la tiranía, sea ésta política o ideológica, aunque la experiencia nos muestra que hay disidentes capaces de ser más tiranos que lo que combaten. Hitler, Lenin, Mao, Jomeini, Castro, todos fueron disidentes hasta que tomaron el poder.

No contradeciré al señor Juliana cuando dice que lo que está ocurriendo en Catalunya es fruto de una lenta maduración, acelerada en los últimos meses por la crisis. Y no lo contradeciré porque al nacionalismo catalanista hay que reconocerle que siempre está a la caída. Ve una oportunidad, sea para lo que sea, y la aprovecha, después de haberla madurado durante lustros o décadas. Lo triste es que hayamos sido los demás quienes abonamos y, a veces, plantamos lo que ellos recogen.

Por otra parte, que la crisis sea la oportunidad que aprovecha el President dice muy poco de su disidencia y mucho de su discordancia. Que estemos acostumbrados a que los nacionalistas se arroguen la unanimidad catalana cuando solo son una minoría, acaso importante, no es suficiente para que aceptemos sus tesis de la discordia. Ni mucho menos la invalidez de leyes que eran válidas anteayer.

Cuando Don Enric advierte a Madrid de que no cometa el error de suponer que está ante un Ibarretxe 2, supongo que en ese madrileñismo suyo nos incluirá a todos los españoles de dentro y de fuera de Cataluña. Lo digo porque esa advertencia sobra, ya que las diferencias son grandes. El lendakari utilizó los mecanismos democráticos y legales para presentar su propuesta y perdió. Pero no se salió ni un milímetro de la Ley. Mecanismos que el señor Mas debe considerar inferiores a él o a sus sueños, pues no parece estar dispuesto a seguirlos.

Por otra parte, el señor Juliana y todos aquellos que parecen estar en éxtasis con el narcótico de la presunta soberanía no deberían cometer el error de pensar que están ante Zapatero. Y no deberían cometerlo porque, aunque pueda parecerlo en ocasiones ante ojos simples, el señor Rajoy no tiene nada que ver con la ingenuidad bobalicona de su predecesor.

Crear discordia es fácil, bien lo saben, pero hacer patria es difícil cuando solo se apela a una mera disidencia oportunista y de circunstancias.

Pepe de Brantuas. Septiembre de 2012, en España.


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La escuadra, el compás y el país de Nunca Jamás.


(The square, the compass and Neverland.)

…o la fantasía política…

Siempre se ha dado por hecho que la Masonería tuvo en el pasado una gran influencia en la difusión de la democracia liberal, sobre todo en Norteamérica y Gran Bretaña. Las dos naciones, con organizaciones masónicas propias, se suelen poner como ejemplo, pero no siempre se puede extrapolar hacia el mundo no anglosajón. No en vano han pasado varios siglos y sus actuaciones en otros países son dispares y, en algunos casos, opuestas a los presuntos ideales de esa fraternidad.

En Italia sucedió el escandaloso suceso de la golpista Logia P2. Sobre el caso francés tenemos el libro de Maurice Caillet, Yo fui masón, en el cual nos relata su experiencia dentro de la orden, donde la filantropía parece quedar de lado y las manipulaciones de todo orden se muestran claramente. Por otra parte, en España, siempre han sido obediencias vinculadas sobre todo a Francia y que, como puso de manifiesto María Dolores Gómez Molleda en su libro La Masonería en la crisis española del siglo XX, no hicieron honor a su supuesta desvinculación política.

A raíz de la crisis actual y de las medidas del gobierno español, algunas de estas organizaciones radicadas en nuestro país han emitido comunicados. Por un lado las logias españolas del Gran Oriente de Francia y por otro la Gran Logia Simbólica Española, parecen haber dejado de lado su neutralidad política, si es que alguna vez la ejercieron.

En el primer caso llaman la atención las frases lapidarias que bien podrían ser defendidas por la izquierda española: medidas económicas de extrema ferocidad; amenaza de coerción de las libertades ciudadanas; favorecer los desmedidos intereses de una voraz especulación; propiciando políticas inteligentes de igualdad se podrá hacer realidad la paz social.

En el segundo, un texto más largo que aparenta ser más moderado, pero que en el fondo confluye con el anterior: las instituciones han hipotecado la salud económica del país contrayendo, en nombre de todos los españoles, deudas gigantescas; las autoridades admiten ahora que es a los acreedores de esa enorme deuda a quienes ha sido transferida la autoridad sobre la nación; ni en el ámbito supraestatal de la Unión Europea ni en ningún otro hemos elegido los ciudadanos a nuestros gobernantes para que cedan a otros el poder que les dimos. Y, por si fuera poco, una velada llamada al impago de la deuda, que le encantaría al señor Lara y a los suyos: Que recuerden que su primer deber y responsabilidad no es someterse al dictado de los acreedores e instituciones financieras, sino servir a los ciudadanos a quienes representan.

La primera impresión que producen ambos comunicados es la de que parecen redactados por personas recién llegadas del país de Nunca Jamás y que, de repente, descubren la crisis y la situación de España. Algunos todavía tenemos memoria y no somos conscientes de ningún comunicado de tan prestigiosas instituciones en los lustros precedentes. Jamás pusieron reparo alguno a la integración de España a la CEE ni a la firma de los sucesivos tratados, ni a la entrada en el Euro ni a las cesiones de soberanía que han supuesto todas esas etapas del proceso de integración en Europa. Tampoco criticaron el Proyecto de Constitución Europea, liderado por su fraterno amigo monsieur Giscard d’Estaing. Proyecto que fracasó, pero que nos metieron por la vía de un nuevo tratado en tiempos de Rodríguez Zapatero.

Y claro, en la época del gobierno anterior tampoco nos dijeron nada del despilfarro y mal uso del dinero público que nos han llevado a esta situación ni sobre el alarmante crecimiento del paro ni, por poner un ejemplo, sobre la amenaza a las libertades públicas que supuso el inventarse un supuesto para declarar el Estado de Alarma y reprimir una huelga minoritaria.

Acaso me equivoque, pero me parece que a las señoras y señores del G.O.D.F. y de las logias de la G.LS.E. les habría gustado más que siguiese gobernando el preclaro presidente D. José Luis.

Pepe de Brantuas. Agosto de 2012, en España.


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De premios y condecoraciones.


(Awards and honors.)

El abuso de los honores

La Ley, eso que debería ser algo casi sagrado en un Estado de Derecho, exige a la mayoría de los ciudadanos, para acceder a la función pública, los requisitos de mérito y capacidad. Y eso para el desempeño ordinario de su trabajo, cuando consiguen superar las pruebas de acceso. Ahora que ser funcionario es casi un crimen de lesa humanidad generalmente se olvida eso, dado el abuso por parte de los políticos de emplear legiones de asesores que no necesitan ni por asomo demostrar lo mismo, que inflan los presupuestos y, en casos extremos, no aparecen por su lugar de trabajo.

La mayoría de los que se jubilan o se van de sus puestos en la Administración, por muy bien que hayan realizado su trabajo, no reciben ninguna medalla. Y no la reciben porque no se premia el desempeño ordinario de las funciones. Porque los premios y distinciones, desde antiguo, se crearon para gratificar lo extraordinario. Son los merecimientos que superan en alto grado las funciones normales los que se deben tener en cuenta a la hora de conceder una condecoración, sea ésta cual sea.

Sin embargo, desde hace ocho años se ha instaurado la moda de gratificar ordinariamente al gobierno saliente, cuando además cambia el partido en el poder. El señor Aznar, en 2004, fue condecorado con el Collar de la Orden de Isabel la Católica y sus ministros con otras distinciones poco menos importantes. Y el señor Zapatero y su gobierno, en este 2012, fueron agraciados con iguales premios. En ambos casos por el mero desempeño ordinario de sus funciones.

Nunca antes se había producido tal cosa. Ni con sus predecesores en los cargos durante la democracia ni con los anteriores a éstos. Y aunque el reglamento fue modificado en 1998 nada se le añadió para disponer automáticamente de esos honores para ex presidentes y ex ministros. Es más, existe un procedimiento para ello que es más que dudoso que se haya seguido en ambos casos atípicos. Un procedimiento en el cual es precisamente el Gobierno el órgano administrativo tramitador y decisorio.

Seguro que, si buscásemos un poco, encontraríamos en estos pasados años españoles que merecieron tales distinciones mucho más que los políticos condecorados. Que gracias a su trabajo en la empresa, en la ciencia, en la cultura, o en otros ámbitos hicieron más por España y sus relaciones internacionales que todos los políticos juntos ahora galardonados. Pero ellos y otros lo tendrán difícil, porque da la impresión que se pretende convertir en tradición lo que no es más que un abuso de las prerrogativas de quienes nos gobiernan.

            Pepe de Brantuas. Enero de 2012, en España.

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¿Interpretando a Eguiguren?


(Am I playing Eguiguren?)

La hermenéutica del engaño

El artículo de Luis R. Aizpeolea en el diario El País, titulado Si se rompe el proceso, esto será Vietnam, de entrada parece una amenaza al futuro gobierno de Rajoy, aunque la frase provenga del etarra Thierry, quien se la soltó a Eguiguren a finales de 2006, poco antes del atentado de Barajas. Después de leer el resto y lo entresacado del libro que han publicado, se pueden entresacar algunas cosas:

-Si entre principios de 2000 (Txillarre) y marzo de 2004 mantuvo las relaciones con ETA que él dice, entonces en el PSOE tenían que saber que lo del 11M no era cosa de la banda: ¿Se lo comunicaron al Gobierno (de Aznar) o callaron lo que sabían?

 -Como poco, desde 2004 tanto Rubalcaba como Blanco estaban en el ajo de las negociaciones.

-La iniciativa de negociar partió del Gobierno y los terroristas respondieron con la carta del verano de 2004, que le fue entregada a Rubalcaba para que se la llevase a Zapatero.

-En la segunda carta, en 2005, ETA, se ofrece para negociar directamente con el Gobierno bajo los auspicios de una organización internacional, lo que parece que fue aceptado por la Moncloa.

-A pesar de que manifiesta que le dijo a ETA que no podían condicionar la actuación de los jueces, en la reunión de septiembre de 2006 se incorpora, en representación del Gobierno, el vocal del Poder Judicial, José Manuel Gómez Benítez, que había sido nombrado por el PSOE.

-La correspondencia de ETA a Zapatero siempre tuvo respuesta. ¿Qué contenían esas cartas?

Lo anterior, con no ser mucho, revela claramente que todo lo que Mayor Oreja lleva diciendo desde hace años es cierto, y que la mayoría de lo que ha dicho el Gobierno Español en ese período es falso.  Pero lo que sigue obscuro, y temo que en el libro de marras no se va a aclarar, es qué le ofrecieron los socialistas a los etarras, desde el año 2000 hasta hoy, para que dejaran de cometer atentados.

Acaso todo se vea leyendo el libro, pero no seré yo quien gaste mi dinero para engordar el bolsillo del representante de un gobierno falsario, y que acaso solo deje ver nada más que medias verdades, mucho más nocivas que la propia y simple mentira.

Pepe de Brantuas.   Mes de Navidad de 2011, en España.

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