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El sentimentalismo no tiene nada que ver con la ternura.


Oculta a veces gran crueldad. Cuando se provoca para manipular a las personas, se quiere anular su inteligencia. Recurrir al sentimentalismo para promover la Eutanasia oculta el desprecio por quienes la sufren, la comodidad de aquellos que no están dispuestos a cuidar a un enfermo terminal, a un hijo deforme o discapacitado, a un anciano senil. Buscan crear en las personas el desasosiego que les lleve a creer que eso es lo que desearían sus víctimas, porque víctimas son de su complacencia sentimental, de la crueldad de los que sólo ven ventajas materiales, económicas, en la muerte de los débiles.

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Mienten…


Mienten cuando condenan la violencia. Si no protegen a los más débiles, los no nacidos, los discapacitados, los enfermos, los ancianos, creando una “violencia institucional” contra ellos, no se puede creer en su rechazo a la guerra, al terrorismo, al mal trato y a los crímenes contra la mujer, porque son ellos mismos, sus políticas y leyes quienes fomentan el desprecio de la vida humana y generan lo que dicen condenar. Además, si justifican infinidad de crímenes achacándolos a la injusticia social, cómo no ven que su injusticia es la peor al no proteger la vida de los más indefensos.

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Complicidad, comodidad y cobardía.


A nadie se le escapa que cualquiera de esas tres ce es la que permite en demasiadas ocasiones que los sinvergüenzas triunfen. Si a ellas añadimos esa necia convicción según la cual cualquier ideología (mayormente defendida por la Izquierda) que participe en el sistema democrático es, sólo por eso, democrática, sobre todo si tiene un número significativo de votantes, nos encontraremos ante la tremenda encrucijada en la que se encuentra hoy España y gran parte de Europa. No se trata solamente del comunismo y del islamismo, sino también del acceso al poder de terroristas y de secesionistas que se niegan a respetar la Ley, a su capricho. Y no es que falten ejemplos lejanos y cercanos en la Historia que nos avisen del peligro.

los tres pilares de la capitulación...

los tres pilares de la capitulación…

Ante la intentona de personajes, como Arnaldo Otegui, de presentarse como candidatos a las elecciones, a pesar de que la Ley se lo impide, la postura del PSOE (o de su sección vasca) es ambivalente: o se ponen de perfil o aplauden hasta con las orejas. En el primer caso la argumentación, si se le puede llamar así, es que si ellos se oponen, los de Bildu tendrán más votos, lo que muestra una táctica comodona y cobarde. En el segundo, al parecer, la responsable autonómica del PSE ve muy interesante una colaboración (no sé si coalición) entre ellos, los de Podemos y los representantes de ETA, y esta postura es de complicidad con los enemigos de la Democracia, les guste o no a los del partido socialista.
La ambivalencia  de los socialistas es vieja, como viejo es su principio de que el fin justifica los medios, siempre que el fin sea alcanzar el poder. Desde que Felipe González convirtiese la gran mentira en un libro titulado Un discurso ético, el mal se ha ido agravando en el PSOE con el transcurso del tiempo, con la connivencia necia de una parte de la sociedad, de los medios de opinión y de otras fuerzas políticas que les han hecho el juego por intereses de táctica política, incluido el Partido Popular. Con el resultado de que su bendición democrática a cualquier facción política que les pudiera ayudar para alcanzar o retener el poder, ha llegado al extremo actual de considerar aceptables e incluso imitables aquellas doctrinas que en sus inicios sólo eran tolerables para el PSOE.
Nada nos debería extrañar, pues, que ahora abracen con deleite a los antiguos terroristas, incorporen a su ideario político cualquier majadería totalitaria de sus presuntos rivales de la Izquierda o que se escondan cómodamente ante una ilegalidad manifiesta con la excusa de que debe ser la Justicia quien actúe, como si lo que pidieran los partidos democráticos fuese una comisión parlamentaria para investigar los ERE de Andalucía. Su miopía estratégica y su necedad táctica son las que permiten que se envalentonen los enemigos de la democracia y de la libertad, los criminales no arrepentidos y los sinvergüenzas que ellos apoyan por empatía política.
Y lo más triste es que no va a ser únicamente su partido el perjudicado sino toda la sociedad española.
Pepe de Brantuas. Agosto de 2016, en España.

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Margarita y nuestros dineros…


Dice el refrán gallego que o falar non ten cancela, la locuacidad no tiene límites, y viene muy al caso de esta precampaña, que aún no es campaña ni lo sería nunca si los políticos hicieran caso sólo por una vez al pueblo español. El estrellato de Doña Margarita Robles en candidatura del PSOE ha sido alabado por unos y vilipendiado por otros, pero no me parece malo mirándolo desde el punto de vista de que es magistrado del Supremo que deja de ejercer como tal y, por tanto, ya no puede sentenciar malamente a nadie. Sobre todo desde sus primeras declaraciones donde afirma que nadie con dinero en el extranjero puede ser cargo público. Aun en el caso de que sea legal.

para salir corriendo....

para salir corriendo….

Me gustaría estar convencido de que la Sra. Robles no tiene un euro en otros países, ya sea como inversión directa o por vía de un fondo de jubilación o de inversión, o a través de acciones en compañías que operan en otras naciones, cosa nada extraña si tenemos en cuenta que estamos en la Unión Europea y lo lógico, lo normal y lo legal, es que el capital se mueva sin demasiadas cortapisas de frontera. Posiblemente ni ella lo sepa. Pero es más que peligroso que una magistrada en excedencia ponga límites morales a aquello que es perfectamente legal y posiblemente útil y necesario. Estoy seguro de que la candidata no pondría ningún reparo a los miles de millones que salen de España a terceros países como ayuda al fomento del aborto, la ideología de género y otras lindezas similares, con la agravante de que ese dinero nos lo quitan primero a los españoles sin que podamos decidir su destino. Pero, voluntariamente, según la curiosa moral de la magistrada en excedencia, no podemos hacerlo sin perder el derecho de sufragio pasivo. Derecho que está tan maltratado en España gracias al partido que la aúpa en las listas y a los otros grandes del sistema.

No quiero ser tan mal pensado para suponer que la cultura económica de la probable diputada en futuro cercano esté al mismo nivel del franquismo de los años 30 y 40, con la autarquía económica y la costumbre de quedarse con las divisas que los españoles tenían en el extranjero, a cambio de unas pesetas casi sin valor, porque al fin y al cabo en aquella época tenía la justificación del aislacionismo internacional. Claro que podría tratarse de esa enfermedad, que podríamos denominar como el mimetismo bobo del PSOE, de asumir como propias las reivindicaciones más radicales y extremistas de la izquierda, sea esta Podemos, IU o el atrabiliario chavismo. Y eso aunque esas proclamas tengan dudoso encaje constitucional o dentro de la actual legalidad internacional asumida democráticamente por España.

Como todos los moralistas de izquierdas, la Señora Robles pone por encima de la Ley aquello que a ella le parece moral, sea eso realmente ético o tremendamente inmoral. Lo de menos para las personas de su enjundia ideológica es que esa ley sea la Constitución que salvaguarda nuestros derechos como ciudadanos, tanto si nos apetece dedicarnos a la política y presentarnos como candidatos o seguir eternamente como meros votantes.

Pepe de Brantuas. Mayo de 2016, en España.

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