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La derecha tri-fálica y el contubernio penta-culos (que no pentáculos)


A la ministra Delgado, bajo mínimos y cada vez más efímera, parece que le traicionó el subconsciente cuando dijo aquello de la derecha tri-fálica, si hemos de hacer caso a su rectificación. Le deben gustar mucho Casado, Abascal y Rivera, a pesar de su tendencia política, sino sería difícil de entender ese trastorno verbal. Es lo que pasa con las discriminaciones positivas y la equiparación aritmética, que más de una vez ocupa el puesto la mediocre de turno. Y menos mal que son tres machos y ella es hembra, porque ¿se imaginan a un ministro hablando de tres políticas como la izquierda tri-uterina, tri-cónica o tri-coñera?

Pantaculo

Además, ser ministra de un pentágono político tan variado como el que irguió a su líder a la jefatura del gobierno, que podría ser calificado como penta-culos, por recurrir a un símil anatómico como el suyo, ya que por ahora ellas, ellos y los indeterminados de género nacen todos con trasero y producen viento, lluvia, pedrisco o nieve a través de él, según lo que hayan comido y bebido o como les haya sentado; como cualquier mortal. Claro que son nalgas giratorias que unas veces defecan políticamente en la misma dirección y otras se ensucian mutuamente sin el menor rubor, por eso tanto valen para apoyar como para derribar al mismo gobierno. Claro que a Sánchez, su presidente, le debe gustar el olor y la textura porque ya está pensando en repetir, si los españoles somos tan tontos como para ponérselo en bandeja, que a él no le importa pactar con las derechas secesionistas catalana y vasca con tal de que sus posaderas ocupen la presidencia.

A parte de que el socialista Tezanos se cisque en todos los españoles y nos saque de la chistera o de sus asentaderas las encuestas electorales, lo cierto es que hay mucha inmundicia voladora que se puede juntar toda para crear el gran zurullo otra vez y seguir convirtiendo a España en una pocilga ideológica, moral y política. No soy de los desesperados y creo que aún se puede poner coto a tanto detrito y no habrá tanta necesidad de taparse las narices a la hora de votar, porque el hedor que ya se extiende por todo el país gracias al último gobierno no nos permite demasiado percibir otros aromas, sean estos agradables o no. Además, nos conviene, porque contra los daños de estos tipos de viento, lluvia, pedrisco o nieve, no hay compañía de seguros que nos ampare.

Ruego me disculpen lo escatológico, pero es que con ministras así la tentación viene fácil.

Pepe de Brantuas. Febrero de 2019, en España

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Pedro, el solucionador, y su banda


EUTANASIA

Supongo que fue Hitler el que le puso el nombre en clave de “La Solución Final” a su plan para acabar durante la Segunda Guerra Mundial con los todos los judíos de Europa. Le encantaban los eufemismos macabros como ese y el de conceder a los enfermos incurables el derecho a una muerte sin dolor, cuando implantó la eutanasia obligatoria justo antes de la guerra para eliminar a enfermos mentales, incurables y ancianos de Alemania, a quienes no consideraba útiles para sus planes militaristas y expansivos.

Pues nos guste o no, en lo que se refiere a lo segundo, en las zahurdas del Congreso de los Diputados —porque no se les puede llamar de otra manera—se está debatiendo quienes tendrán Derecho a Vivir y quienes no, a partir de la aprobación de la ley de eutanasia que promueve el PSOE, Podemos y Ciudadanos, amén de otros comparsas. Dirán ustedes que hay que salvar las distancias de éstos diputados con el nazismo y no les diré que no, aunque esas distancias sean cada vez menores.

No sé que pretende nuestro presidente y sus cooperadores necesarios. Acaso solucionar el déficit de la Seguridad Social eliminando pensionistas, o bien, enajenados, piensen que quitan de en medio a enemigos políticos que no les votarían jamás, o quizás se hayan pasado ya con armas y bagajes a esa minoría multimillonaria que piensa que nuestro planeta no puede soportar en el futuro más que a unos 500 millones de habitantes, entre quienes estarían ellos y sus herederos.

Control de la Natalidad, Aborto, Eutanasia, Ideología de Género, Animalismo, todos parecen ser medios prácticos de conseguir una Solución Final para ese necio objetivo, con una implosión demográfica generalizada, pero siempre nos olvidamos de que, como los nazis, esa minoría que pretende sobrevivir de tal manera se creen que ellos son superiores a todos los demás de otras clases sociales, de otras razas, de otras culturas, de otras ideologías y por eso consideran a los demás como prescindibles.

Que usen los mismos argumentos que Hitler ya nos indica que no tienen ningún interés en el dolor ajeno, ni en la libertad de las personas. Pues no es creíble que por una minoría de suicidas estén dispuestos a sacrificar, incluso contra su voluntad, a millones de personas, niños, ancianos, adultos, y puede que acaben también con los sin techo que tanto deslucen en los barrios donde tanto les gusta vivir a estos progresistas.

Pepe de Brantuas. Octubre de 2018, en España.

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