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El día del Padre y el Neofascismo Pop.


Supongo que debería crear una entrada nueva en mi vocabulario disparatado por eso del Neofascismo Pop, que es donde englobo a toda esa suerte de totalitarios, populistas o populares, tan aficionados a defender o imponer la ideología de género en todas sus variantes. Pero de lo que no cabe duda es de que a todas estas personas, sean padres, madres o simples vástagos, les gustaría en el fondo que la palabra Padre desapareciese del diccionario o, peor aún, que se esfumase de la realidad social, con todas sus derivadas o relacionadas. Y, por supuesto, la de Madre. Para ellos lo moderno y progresista es volver a la asexualidad de las amebas y de los protozoos, eso sí, con un número disparatado y antinatural de etiquetas de género que cualquiera pudiese adquirir o usar a su beneplácito y con la sumisión de los demás congéneres, ¿o debería decir disgéneres?

Natural, como la vida misma.

Pero el 19 de marzo, una gran mayoría seguimos felicitando a nuestro padre o al menos lo recordamos si ya falleció. Y a los padres de nuestros padres también, porque sin ellos nosotros tampoco existiríamos. A veces recordamos anécdotas que eran propias de su forma de ejercer la paternidad, acertada o equivocada, porque es función que no se aprende sacando un título de aptitud, sino en la vida misma. En ocasiones también los recordamos cuando tenemos un problema y nos gustaría consultárselo como hacíamos antaño, pero ya no están aquí presentes. Y puede que también nos venga a la mente un sopapo oportunamente dado y que tanto bien nos hizo. Pero casi siempre descubrimos tarde su labor oculta y constante durante años por el bien de toda la familia, cuando la vida nos pone delante nuestros deberes actuales, que fueron los suyos cuando vivían o cuando eran jóvenes.

Ser padre, la paternidad y ser paternal son cosas buenas en sí mismas, como lo son ser madre, la maternidad y ser maternal. El patriarcado y el matriarcado son formas de organización familiar, a veces coexistentes en una misma sociedad como la gallega, a la que pertenezco, y sólo son necesariamente malas si van en contra de la libertad y los derechos de las personas. El paternalismo y el maternalismo, como caricaturas deformadas de la paternidad y la maternidad, no veo que puedan ser buenas nunca, aunque a veces lo pueda parecer, y en muchos casos son vicios propios de aquellos que quieren arrebatar a los padres y a las madres sus legítimas funciones: ¿Si no, qué es la ideología de género, ese intento aberrante de quitar a los padres y a las madres el derecho y el deber de educar a sus hijos? Y es que todos los totalitarismos, como este Neofascismo Pop, son una forma materno-paternalista de controlar a los ciudadanos, aquí como en los casos del nazismo y de los regímenes comunistas, tratando de destruir la paternidad y maternidad verdaderas…

¡No se dejen engañar y feliz Día del Padre!

Pepe de Brantuas. Marzo de 2017, en España.

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Naziosos, neofascistas, tiranos, totalitarios…, ¿qué son?


Cuando Tocqueville escribía sobre las nuevas tiranías que vislumbraba en el porvenir reconocía que no podía darles nombre, porque no se parecerían a nada de lo anterior. Con el siglo XX llegaron los totalitarismos marxistas, el nazismo, el fascismo y los similares a ellos, pero aún siendo en la praxis comunes en sus consecuencias para la libertad de las personas y el empobrecimiento vital de la sociedad, mantenían y mantienen unos orígenes teóricos diferentes, o acaso divergentes. Por esa misma razón, aunque se puede asumir el término totalitario para designar tendencias o regímenes de hoy en día, no es fácil llamarles nazis, fascistas, stalinistas o maoístas, porque esas denominaciones son particulares de sistemas tiránicos específicos.

Mayor problema hay cuando se trata de ideologías que han ido perdiendo la esencia teórica y se manifiestan en la práctica contrarias al propio nombre de origen. Un caso claro es la socialdemocracia que fue perdiendo casi todo lo que tenía de social y en algunos lugares, como España, parece dispuesta a perder lo democrático. El Partido Socialista Obrero Español nada tiene ya de obrero, muy poco de español y casi nada de socialista. Hay que reconocer que nunca añadieron el adjetivo de democrático, a pesar de estar integrados en la socialdemocracia europea y, a lo mejor, por esa razón les cuesta menos actuar políticamente contra ese concepto.

Para poder calificar las acciones de este gobierno utilicé en otras ocasiones el término nazioso, con toda su carga peyorativa, pero separando lo teórico de los hechos concretos. Sin embargo, dado que el Fascismo fue, más que el Nazismo, un hijo tonto o degenerado del socialismo, creo que el término menos  inapropiado sería el de neofascismo. Porque no cabe duda que las restricciones para presentarse a unas elecciones son en esencia tan antidemocráticas como la ideología italiana, ya que pretenden consolidar a los partidos oficiales. Y eso es lo que aprobó el PSOE con el obtuso apoyo del PP, del PNV y de CIU. De poco vale decir que fue una amplia mayoría de las Cortes, porque en Alemania fue también el parlamento quien dio poderes absolutos a Hitler para acabar con la democracia.

Por si esto no fuera poco, con una nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal se pretende restringir la libertad de prensa y la acción popular en los juicios penales. Sin la intervención de los medios de comunicación y sin esa acusación del pueblo la mayoría de los casos de corrupción política, el del chivatazo a ETA y el de terrorismo del Gal estarían hoy sin juzgar. Lo que se pretende pues es blindar a los que están en el poder, en sus desmanes y depravaciones varias. Evitar que los ciudadanos puedan impulsar la acción de la justicia, ante la inoperancia de las instituciones o ante su connivencia.

Poca importancia tiene que los promotores de esas leyes se ufanen en calificarlas de avanzadas. También los totalitarios del siglo XX estaban convencidos de ser un progreso para las sociedades que tiranizaron. Y en cierto modo lo fueron, porque nunca antes se habían cometido crímenes de tal magnitud.

Pepe de Brantuas. Julio  de 2011, en Barataria.

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