Archivo de la etiqueta: Islam

El proyecto “Zona gris” y Esopo.


El Gray Zone Project es una iniciativa de periodistas americanos de izquierdas para proteger al islamismo moderado de los ataques que podrían venir como reacción ante el terrorismo islámico. Esa Zona Gris de la sociedad estaría compuesta de musulmanes que no quieren ser soporte del radicalismo del DAESH, o de otros grupos terroristas de base islámica, y también, supongo, de aquellos que sin ser del islam, occidentales o no, quieren no ser islamófobos y desean una convivencia en paz con ellos. Su tesis, basada al parecer en textos terroristas, sería que los gobiernos occidentales, cuando éstos combaten contra las bases terroristas en Oriente Medio y África, estarían ayudando a los intereses del DAESH, que buscaría la destrucción de esa zona gris por medio de la radicalización de musulmanes y no musulmanes en Occidente.

¿O zona multicolor?

¿O zona multicolor?

En primer lugar, aunque parezca irrelevante, está la denominación de esa presunta zona como gris. Entre el blanco, suma de todos los colores, y el negro, ausencia de todos ellos, que pretenden hacer mayoritarios y únicos los terroristas y los islamófobos, existe una variada gama de colores que sólo son por la ausencia de alguno del espectro. No hay gama de grises nada más que en esa mentalidad intelectualmente daltónica de la izquierda, que considera a la comunidad como superior siempre a las personas individuales que la forman, cuando no niega todo valor a la individualidad. Representa también, bastante fielmente, a esa forma de ver la tolerancia como algo gris, que no destaca ni llega al extremo del blanco ni del negro, donde todo es relativo y nada tiene verdadera importancia. Algo así como una especie de masa informe que no chista ni se pronuncia ni hace nada a favor ni en contra. Pero se equivocan porque la sociedad es tan multicolor como personas individuales la forman.

No negaré que la iniciativa del Gray Zone Project puede tener en origen buena intención, aunque no lo parece. La impresión es que se pretende desligar totalmente del Islam y de las teocracias basadas en esta religión cualquier responsabilidad en la situación actual del terrorismo islamista, cuando no responsabilizar a los gobernantes occidentales de ser los promotores o de alimentar imprudentemente las intenciones criminales del DAESH y sus equivalentes de otras sectas de la misma religión. Es ignorancia histórica, pues el llamado panislamismo, buscador de un único califato mundial, es anterior al panarabismo de corte laicista, fomentado por la Alemania nazi, que dominó en Asia y en África después de la II Guerra Mundial con la independencia nacional de las colonias occidentales. Fueron los movimientos laicistas, muchos de ellos apoyados por la URRS durante la Guerra Fría, los que reprimieron el fundamentalismo islámico a sangre y fuego, sin acabar con él del todo porque se asienta en una interpretación unívoca y estricta de los propios escritos sagrados de su religión.

La izquierda radical española, como la de otros países europeos, repite como consignas las cuatro cosas que defienden los promotores del Gray Zone Project, pero sin cuestionarse que porcentaje de realidad puede haber en semejante tesis y que intereses son los que de verdad la promueven. Olvidan que todas las guerras obligan a tomar partido por uno de los bandos a todos los ciudadanos, sin excepción, de los pueblos implicados en el conflicto. Siempre fue así y siempre será: los habitantes de los países de África y Asia arrasados por la guerra lo saben bien, por eso huyen si pueden. Lo único que nos diferencia de esos pueblos es que aquí la guerra toma la forma de atentados terroristas indiscriminados y la radicalización se muestra por ahora sólo en las urnas. Pero si los gobiernos occidentales no hacen nada por combatir la logística terrorista, por debilitar su capacidad de matar y por desarmarla ideológicamente, la radicalización pasará de las urnas a las calles, tristemente.

Recomendaba hace pocos días a dos simpatizantes de Podemos que leyeran la fábula de Esopo sobre los Lobos y las ovejas, donde los primeros convencen a las segundas para que se deshagan de los perros y después acaban con ellas. No la habrán leído, pero el griego pone al final como conclusión algo que le podría ocurrir a Occidente: Así también las ciudades que traicionan fácilmente a sus dirigentes, sin darse cuenta, pronto se ven sometidas también ellas a sus enemigos.

Pues eso.

Pepe de Brantuas. Julio de 2016, en España.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana

Romanticismo cultural y realidad social: reconstruir Palmira.


Ningún monumento histórico vale una sola vida humana.

piedras ensangrentadas...

piedras ensangrentadas…

El secretario general de la ONU, el alcalde de Londres y un número incalculable de personas se han felicitado por la toma de la ciudad siria de Palmira por las tropas de Assad y de Rusia, expulsando a los milicianos terroristas de DAESH. Pero parece que lo importante son las ruinas de la vieja ciudad clásica, ahora más ruinas que nunca, y no los millones de personas muertas, desplazadas, saqueadas y aterrorizadas por el terrorismo y por los demás bandos combatientes. Del señor Banki Moon nada diré, que no sé qué ideas políticas tiene ni que juego de intereses han influido para que ocupe el cargo, pero Boris Johnson, alcalde electo democráticamente, que parece el clon inglés de Donald Trump, parece estar convencido de que Occidente (en versión cutre británica) está obligado a reconstruir las ruinas para que coincidan con las fotografías, películas, planos y estudios que se han hecho sobre ellas durante más de un siglo.

La iniciativa sería loable si fuese acompañada por el mismo celo e indignación por reconocer y resolver la tragedia humana que el islamismo fanático ha provocado contra el cristianismo, el islamismo de otras facciones, contra la etnia de los yazidíes y contra cualquier ciudadano de Oriente, de Occidente o de África que no secunde su visión simplista y criminal del islam. Mientras DAESH asesina y destruye, sus inspiradores (y acaso financieros) de Arabia Saudita y de otros países del Golfo matan por las mismas razones en sus propios países y en el Yemen, con la agravante de que el secretario de la ONU es uno de los principales responsables de nombrar a los representantes de los sauditas como defensores de los Derechos Humanos o de hacer pasar a Irán por una república democrática.

La cultura universal es importante como un medio para la mejora de la Humanidad, no como un fin en sí misma, por mucho que haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad. La Humanidad la forman todos los seres humanos y cualquiera de ellos está por encima de cualquier monumento o símbolo cultural, aunque haya sido “muy estudiado” por arqueólogos británicos o de otras partes. Si el Sr. Johnson, el Sr. Moon y los demás afines que por el mundo tienen no son capaces de encontrar un fin transcendente que merezca la pena de ser buscado y defendido, al menos que pongan como fin a las personas individuales que sufren de verdad en el mundo y no a un conjunto de piedras artísticas que de tanto ser estudiadas a lo largo del tiempo su desaparición física no nos produce una merma cultural demasiado onerosa. Al menos no tan exageradamente onerosa y escandalosa como su recuperación y reconstrucción en medio del océano de sangre de todas las víctimas inocentes.

Pepe de Brantuas. Marzo de 2016, en España.

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.

Deja un comentario

Archivado bajo Baul de Twitter, Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana

Manifiesto personal: conmigo que no cuenten…


Después de leer el nuevo manifiesto contra la guerra (la de Occidente, claro, no las guerras de otros) la primera impresión que tengo es que está bastante mal escrito y que sus autores no son muy intelectuales, no sé si accidentalmente o en esencia. Claro que puede ser culpa de la LOGSE o como se llame.

Quien se moja con viento del norte es tonto o es torpe...

Quien se moja con viento del norte, es tonto o es torpe…

El primer párrafo es facilito, suave, digerible para cualquiera que no sea un maníaco violento, un fanático belicista o un tipo que se beneficie con la venta de armas de guerra. Va dirigido a los que leen sólo los primeros párrafos –para ver de qué va– y así conseguir barata su solidaridad con la totalidad del texto o bien con las intenciones de los autores, si sus lectores son tontos además de vagos.

El segundo ya es más oscuro. No sé si por cursilería, por esnobismo o con intención de animar a los ya medio iniciados, lo cierto es que tras una frase bastante desafortunada, dan por supuesto una serie de prejuicios que no se molestan en argumentar. Deberían explicarnos por qué el fanatismo islámico es funcional y el presunto fanatismo europeo es racista. Con funcional tampoco está muy claro lo que quieren decir: ¿Que el fanatismo islámico es práctico? ¿Que es algo fácil, útil y cómodo de hacer? ¿Qué no tiene nada que ver esencialmente con el Islam? ¿Que no tiene nada de racista ni de xenófobo?

Dejando a un lado lo que llaman bombardeos indiscriminados ineficaces y xenofobia institucional, que se deben referir a los del régimen sirio de Bashar Hafez al-Asad, está la burda generalización esa de nuestros gobiernos, que no se sabe muy bien si son los de la UE o si incluyen a Rusia, a Turquía, a la Venezuela de Maduro, o al universo entero menos Corea del Norte. Después de reiterar su negativa estructural, terminan el párrafo con la falacia de que aquellos que se defienden de la violencia ajena son rehenes del odio, el terror y la intolerancia. Vamos, que hay que dejarse matar y escribir manifiestos de no en mi nombre, como si hacer eso no fuera sucumbir…

El tercer párrafo, aunque reiterativo, también sería aceptado por los que se conformaron con el primero, si hubieran llegado hasta él. Su reiteración sólo tiene la intención, bastante burda, de que aquellos que están de acuerdo con el maniqueísmo del segundo párrafo se reafirmen en oponerse a los malos: Que no son los terroristas, por supuesto.

En el cuarto párrafo abren el frasco de las esencias y ya sale todo regurgitado cual si fueran rumiantes del intelecto con obstrucción intestinal dialéctica. Convocan una manifestación municipal contra todos, los buenos y los malos, pero identificando lo que ellos, en su pobre razonamiento, consideran la causa primera de todos los males: la trinidad maléfica de las Azores –que eran cuatro, pero del otro nadie se acuerda– la tan manida de Bush-Blair-Aznar. Hay que agradecerles que no mencionen esta vez a Franco, pero es lógico que no lo hagan porque ellos son sus dignos herederos en lo de la tradicional amistad hispano-árabe…, y en otras cosas también.

No obstante, peor sería que nos convocasen a una sesión de Vudú para conjurar el mal… Por el camino que llevan, cualquier día.

Pero conmigo que no cuenten para una cosa ni para la otra.

Pepe de Brantuas. Mes de Difuntos de 2015, en España.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Deja un comentario

Archivado bajo Cosas de España, Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana

A Dios rogando y con el mazo dando…


Escribió Chesterton que el mundo europeo, cuando empezaban a forjarse las primeras naciones tras la caída de Roma, se vio súbitamente invadido y casi dominado por el Islam, de tal modo que no se pudo pensar en otra cosa que en lanzas y en espadas durante cerca de mil años. Ciertamente fue así, además de las cada vez más poderosas incursiones de los vikingos que, con el transcurso del tiempo, se consolidarían ya cristianizados en Francia, Inglaterra y Rusia. Islámicos y paganos nórdicos (tan idolatrados por las decadentes corrientes culturales de hoy) fueron la negación de la cultura primigenia de Europa y a punto estuvieron de truncarla en sus orígenes. Fue el cristianismo quien nos salvó en aquellos tiempos; oración y lucha o, como diría un español, a Dios rogando y con el mazo dando.

¿vuelta a los orígenes?

¿vuelta a los orígenes?

Ahora parece que volvemos a tener los mismos enemigos: el paganismo y el fanatismo islámico. Y digo parece porque la historia nunca se repite y ni uno ni el otro son lo mismo que antaño. Pero la solución, la de la guerra, que trata de mostrarse como la única, no puede ser para nosotros los cristianos una mera venganza que esté ausente de nuestras oraciones y de Dios. Acaso no quede más remedio que combatir, pero habrá que orar y pedir luces, para nosotros y para los que se muestran como nuestros enemigos. No podemos encerrarlos en sus países y que se maten entre ellos hasta que recuperen la cordura, entre otras muchas razones porque el mundo es ya global, guste o no, y además es imposible.

No deja de ser curioso que los antiguos vikingos usasen como metáfora de la batalla la asamblea de las espadas, y que los árabes originarios tuvieran una canción de la espada que tanto se parece, según cuentan, a lo que el Génesis pone en boca de Lamec, descendiente de Caín: Ada y Sela oíd mi voz; mujeres de Lamec, dad oídos a mis palabras. Por una herida mataré a un hombre. Y a un joven por un cardenal. Aparte, por supuesto, del paraíso, de las walquirias, para unos, y el de las huríes, para otros, eternas vírgenes. El premio a los que morían matando, en ambos casos tan lejano y contrario a lo nuestro, aunque a algunos no se lo parezca.

No duden que entre nosotros todavía hay vikingos con traje de seda y suculenta cuenta corriente, sólo que no creen en nada y la única solución que ven es la dominación del contrario, por el dinero o por las armas. Su solución no puede ser la nuestra, como no lo fue en el pasado, aunque hubo que luchar, eso sí, contra ésos y contra los otros. Y por supuesto la oración, sin ella es que no somos cristianos. Una cosa no puede ir sin la otra, porque nos enfrentamos a quienes no creen en la libertad y nada les importa nuestra tradición política moderna ni el pacifismo democrático que inspira.

Pepe de Brantuas. Mes de Difuntos de 2015, en España.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Deja un comentario

Archivado bajo Baul de Twitter, Por el Mundo, Vida humana