Archivo de la etiqueta: Hungría

Los referendos los carga…, ¿la oposición o el pueblo?


Gran Bretaña, Colombia y Hungría, tres referendos que tienen en común el haber sido convocados por los gobiernos respectivos. Aunque sólo en un caso el resultado ha supuesto un refrendo de las tesis gubernamentales, en los tres casos el pueblo ha votado en contra de lo políticamente correcto, eso que deseaban los que dirigen la corrección política en el planeta, o pretenden hacerlo, y que han visto frustradas sus intenciones. Hay que retroceder 11 años para encontrar otras votaciones democráticas que dieran significativamente el NO a las pretensiones de minorías dirigentes: Francia y Países Bajos votaron en contra de la llamada Constitución Europea.

o las bondades de decir NO...

o las bondades de decir NO…

Sobre el censo, el NO fue apoyado por el 18,79% en Colombia, por el 37,53% en Gran Bretaña y por el 41,55% en Hungría, pero únicamente en este último caso se habla de no validez, por no ser vinculante. Lo absurdo es que cuando en 2005 se votó en España la Constitución Europea sólo el 34,55% de los votantes dijo y el gobierno español lo celebró y lo aplicó como si fuese vinculante, sin serlo, (para quedar en ridículo después ante franceses y holandeses). El caso es que el SÍ español de la época era políticamente correcto y el NO húngaro de ahora no lo es. El paralelismo entre lo sucedido en Hungría y España es todavía mayor, pues la participación en nuestro referéndum fue del 42,32% y en el de los húngaros el 42,40%. Si el gobierno español de la época lo consideró un apoyo a su política, ¿por qué no habría de hacerlo el gobierno de Víctor Orbán?

El problema de pretender dirigir desde el poder las conciencias de los ciudadanos y mantener una apariencia democrática es que los votantes, el pueblo, podrían no estar de acuerdo con lo que los gobernantes quieren y suceder cosas como las de Hungría, Gran Bretaña y Colombia, o las anteriores de Francia y los Países Bajos. Por eso, con independencia de que esos resultados puedan ser, más o menos, buenos o malos, lo que sí debemos celebrar es que los ciudadanos puedan todavía llevar la contraria a los intereses de los más poderosos de forma plenamente democrática.

No sé hasta cuando, porque lo políticamente correcto se vuelve cada vez más totalitario, en Estados Unidos, en la Unión Europea y en otras partes del mundo donde la democracia todavía sobrevive.
Pepe de Brantuas. Octubre de 2016, en España.

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Baul de Twitter, Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana

¿Quién conspira contra Hungría?


 (Who conspires against Hungary?)

 

¿Confederación o Imperio?

Cuando uno compara la libertad para legislar que tienen los Estados en la federación norteamericana con el creciente intrusismo uniformador de la Unión Europea sobre las naciones que la componen, no queda más remedio que sospechar que esta última trata más de evolucionar hacia un nuevo imperialismo, con cierto barniz democrático, que hacia una verdadera confederación de estados.

El asunto no es nuevo. En enero de 2005, en una serie de nueve artículos en los que analizaba el Proyecto de Constitución Europea y recomendaba votar no, dije que en el texto desaparece la posibilidad de veto de los Estados, que el Parlamento apenas tiene alguna competencia más que con el tratado anterior, y que los grandes partidos no son ni tan unidos ni tan poderosos como los que actúan en la esfera estatal, sólo aquellos grupos de presión que puedan tener personas afines bien instaladas en los mecanismos burocrático e institucional de la Unión, sólo ellos podrán llevar a Europa en una dirección determinada. Y para eso basta una minoría selecta con intereses comunes y algunos lazos que los unan con fuerza.

La derrota del proyecto en las urnas no ha impedido que los poderes comunitarios hayan introducido reformas en el Tratado de la Unión que pertenecían al proyecto rechazado ni, mucho menos, ha hecho retroceder la pretensión de manipular a los estados miembros. Lejos de establecer un marco común con competencias claras, delimitadas y definidas para la Unión, dejando libertad en todo lo demás a los países que la componen, la enrevesada legislación comunitaria permite a la burocracia europea entrometerse en la legislación de cualquier Estado. Además, la ausencia de esa precisión jurídica puede convertir en arbitrarias algunas decisiones de la Comisión o que éstas no se apliquen por igual a todos los países miembros.

En cierto modo las consecuencias de todo esto las está sufriendo Hungría. Esta nación, que ha carecido de libertad durante 45 años bajo el dominio comunista soviético, vio como los viejos comunistas enriquecidos llevaban al país a la ruina, reconvertidos como por arte de magia en socialistas democráticos. Durante el período en que la constitución comunista con leves modificaciones siguió vigente, las autoridades comunitarias no incordiaron lo más mínimo, como tampoco lo hicieron cuando los socialistas húngaros llevaban a su nación a la quiebra. Ahora que han sido derrotados de forma aplastante y la nueva mayoría no socialista elabora y aprueba democráticamente una nueva Constitución, todo son incordios contra este país.

Todo comenzó con la mención a Dios y al derecho a la vida en el nuevo texto. Desde la Comisaria de Justicia, Viviane Reding, hasta los grupos socialistas o similares del Parlamento Europeo, que pretenden considerar el aborto como un derecho, han atacado al nuevo gobierno y al partido que lo sustenta. Posteriormente Neelie Kroes, Comisaria Europea de la Sociedad de la Información, consiguió que los húngaros modificasen su ley sobre medios de comunicación para evitar el control ideológico de los mismos. Lo que está bien, aunque no se han molestado lo más mínimo por la peste de consejos reguladores que el PSOE ha intentado establecer por toda España.

Ahora la batalla está en lo económico. Olli Rehn, Comisario de Asuntos Económicos, ataca directamente al primer ministro, Viktor Orbán, y a su política. Hay un motivo y una excusa. La presunta poco independencia del banco central húngaro, y el déficit del 3%. Miembros de la propia Comisión Europea y múltiples expertos se han extrañado de la postura de Rehn, si tenemos en cuenta que este país no pertenece a la zona euro ni tiene un déficit como otras naciones que si están en esa zona. Parece una arbitrariedad más de las instituciones europeas, que pasaron por alto la indisciplina de Alemania y Francia con sus propios déficits, que provocó que otras naciones los imitasen.

Las instituciones de la Unión tienen mecanismos legales suficientes que les permiten acudir a los tribunales europeos si Hungría legisla o gobierna en contra de los Tratados. ¿Por qué no lo hacen? La impresión que dan es que no lo hacen porque perderían los pleitos y por eso prefieren ahogar económicamente a todo un pueblo con tal de obligar a un cambio de gobierno. Es lo que hicieron en Italia y lo consiguieron, aunque sus elegidos no parecen ser muy espabilados a la hora de resolver los problemas. Pero son de su casta, claro.

En toda Europa se sabe ya que el siguiente capítulo es obligar a Viktor Orbán a marcharse. Otra cosa es que lo consigan y que todo el proceso intervencionista de la Unión no produzca como efecto indeseado exacerbar los sentimientos nacionalistas de los húngaros. Por tratar de doblegar al partido Fidesz y a su líder, los únicos demócratas que Hungría tiene, podrían dar al partido extremista Jobbik el impulso que necesita para radicalizar a su pueblo. Y no sería la primera vez que la estulticia de la socialdemocracia y del centro derecha consigue semejante barbaridad en un país europeo: Francia, Austria, Finlandia, tres ejemplos claros.

La Unión Europea, guste o no guste, no está gobernada por representantes del pueblo. Cada vez parece más evidente que una minoría influyente de personas es quien detenta el poder. Y no me refiero a los llamados mercados. Eso es seguramente lo que les entusiasma a ellos que se piense. Lo de menos es si se reúnen en un despacho público de Bruselas o en la trastienda de una logia, porque lo que parece estar claro es que han montado una conspiración contra Hungría y, si les dejamos triunfar, mañana podrán iniciarla contra nosotros y contra nuestras libertades.

Pepe de Brantuas. Enero de 2012, desde España.

Licencia de Creative Commons This work by Pepe de Brantuas is licensed under Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License

Deja un comentario

Archivado bajo Por el Mundo, Vida humana