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Las autoridades municipales y la Virgen del Rosario


En 1589 las autoridades municipales de Coruña, en agradecimiento por la derrota de Francis Drake, hicieron el voto a la Virgen del Rosario y la nombraron patrona. En 1809 la Corporación renovó el voto ante la invasión francesa. Ninguna lo revocó jamás. Rastreramente el alcalde del PP quitó la festividad, y el actual de la Marea (Podemos) no acude a los actos y pone trabas a la celebración prohibiendo a la Banda Municipal participar en la procesión, expulsando de María Pita los adornos florales y eliminando la decoración floral con nocturnidad.

¡Y pretenden que creamos que fue un error administrativo!

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Nunca hubo dos Españas.


Posiblemente nunca las habrá. Había y hay fanáticos de derechas, fanáticos de izquierdas y personas normales que votan o apoyan a quienes les parece. Si los últimos son mayoría hay paz, si predominan los otros grupos no la hay.
España es una, pero oscila entre épocas en que domina la anormalidad y la violencia, y otras en que abunda la gente de paz. Sólo en estas últimas es cuando la hispanidad, como virtud colectiva, es fructífera y creativa aunque parezca inexistente.
Lo otro se corresponde con ensueños de poetas o con tácticas de separadores sociales y políticos de mente estrecha.

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Plurisofía, monotecnia y estultocracia hispánica.


Ser culto es tener cultura general, con independencia de que se posea mayor conocimiento de una de las ramas del saber. Por esa misma razón se es inculto si solo se sabe de un tema, de una ciencia concreta, de una técnica, o de ciertas habilidades que permiten sobrevivir o incluso hacerse muy rico. El ignorar todo lo demás nos convierte en una especie de minusválidos mentales voluntarios, cuando no inducidos por quienes ocupan los puestos del poder. Nos vuelve serviles inconscientemente porque nuestra vanidad, hermana de la ignorancia, no nos permite reconocer que estamos siendo manipulados cuando aceptamos a priori todo aquello que desconocemos y que, hábilmente, nos muestran como verdadero sin que podamos actuar críticamente. Por esa razón, en una verdadera democracia, los gobiernos deberían fomentar que los saberes de los ciudadanos fuesen los más amplios posibles, según la capacidad de cada uno, para poder elegir con verdadera libertad. Pero no lo hacen.

La ignorancia, el agujero que todo lo traga…

Acabamos de enterarnos de que el Ministerio responsable de la educación de los españoles ha suprimido como materia de estudio de los bachilleres la Literatura Universal. Es una más de tantas otras necedades que, desde izquierda y derecha, vienen sucediendo a lo largo de los últimos lustros. Se podría pensar que es para convertir a las generaciones futuras en rebaño de eficientes obreros, técnicos o capacitados sólo para un único puesto en la maquinaria productiva. Se podría echar la culpa al Capitalismo, al IBEX, o a la madre que los hizo a todos, si no fuese que es mal del que no reniegan quienes presuntamente rechazan el sistema, la casta o la trama, como ellos dicen ahora. Pero el asunto tiene razones más profundas que esa boba creencia de que lo que no es un saber productivo económicamente no es un saber útil. No negaré que hay quien piense así —si se le puede llamar pensar a eso— en la estultocracia que padecemos, pero en realidad todo está diseñado para ahogar nuestro espíritu crítico, para convertir a los ciudadanos en dóciles borregos capaces de tragarse cualquier disparate, cualquier política inhumana, cualquier salvajada que a los nuevos tiranos de hoy les parezca que sirve a sus intereses.

Si estamos carentes de un buen ropaje de saberes, de una variada cultura que nos permita sospechar el engaño, descubrir la tergiversación interesada, o que sean un mínima base para discernir como aumentar nuestros conocimientos sobre un tema determinado cuando fuese necesario, no somos más que unos bebes indefensos. Eso sí, sin la capacidad de éstos para aprender y, por contra, con la vanidad y la soberbia propia del ignorante que está dispuesto a aceptar cualquier cosa como suya, como pensada por sí mismo, siempre que le sugieran diestramente que así piensan también millones de personas: El mal de muchos, consuelo de bobos, elevado a estratagema política.

Pepe de Brantuas. Abril de 2017, en España.

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Laicismo y libertad religiosa.


Ésta es la redacción del artículo sobre libertad religiosa que los partidarios del Laicismo les gustaría que sustituyera al nº 16 de nuestra Constitución:

A fin de asegurar a los ciudadanos la libertad de conciencia, la Iglesia, en la URSS, está separada del Estado, y la escuela. Se reconoce a todos los ciudadanos la libertad de cultos y la libertad de propaganda antirreligiosa. (Artículo 124 de la Constitución de Stalin de 1936)

Bien sabemos que la última frase, que anulaba de facto cualquier libertad religiosa, era el cauce para perseguir a cualquier religión y prohibir su enseñanza, pública y privada.

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