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El sentimentalismo no tiene nada que ver con la ternura.


Oculta a veces gran crueldad. Cuando se provoca para manipular a las personas, se quiere anular su inteligencia. Recurrir al sentimentalismo para promover la Eutanasia oculta el desprecio por quienes la sufren, la comodidad de aquellos que no están dispuestos a cuidar a un enfermo terminal, a un hijo deforme o discapacitado, a un anciano senil. Buscan crear en las personas el desasosiego que les lleve a creer que eso es lo que desearían sus víctimas, porque víctimas son de su complacencia sentimental, de la crueldad de los que sólo ven ventajas materiales, económicas, en la muerte de los débiles.

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Mienten…


Mienten cuando condenan la violencia. Si no protegen a los más débiles, los no nacidos, los discapacitados, los enfermos, los ancianos, creando una “violencia institucional” contra ellos, no se puede creer en su rechazo a la guerra, al terrorismo, al mal trato y a los crímenes contra la mujer, porque son ellos mismos, sus políticas y leyes quienes fomentan el desprecio de la vida humana y generan lo que dicen condenar. Además, si justifican infinidad de crímenes achacándolos a la injusticia social, cómo no ven que su injusticia es la peor al no proteger la vida de los más indefensos.

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No ponga chimenea, ponga un político…


Yo cada vez más me convenzo de que la política no corrompe, sino que somos nosotros los que pervertimos una actividad que es en sí misma noble. Salvo aquella advertencia que hizo Dios al pueblo hebreo cuando éste se empeñó en tener rey como tenían otras naciones (que viene a ser trasladado al mundo de hoy como tener un Estado, pues de aquella se gobernaban por jueces y no les iba nada mal), de que pagarían muchos tributos y sus hijas serían las concubinas del rey, no recuerdo ninguna de las Escrituras en la que se critique o se condene a la actividad política como nefasta en sí misma.

o corrompe que algo queda...

o corrompe que algo queda…

Y la pervertimos todos, independientemente de nuestro puesto en la sociedad y de las ideologías políticas. Basta ver el diluvio electoral que padecemos y la actitud de unos y de otros ante la situación. El que más y el que menos espera algo de éstos o de aquéllos. En las zonas rurales podría ser el arreglo de la carretera que llega o pasa por su casa, en las urbanas que la ONG o la asociación de la que participas reciba una sustanciosa subvención de gobierno local, provincial, autonómico o estatal, y así hasta el infinito de los intereses particulares que se ponen en ebullición cuando hay cita electoral, desde el humilde parado al ampuloso empresario bien relacionado.
Hace días puse en otro blog una cita de Wenceslao Fernández Florez en la que, con su habitual humor, comparaba las chimeneas de las fábricas con los políticos, considerando que era más barato y rentable poner en la fábrica uno de los segundos antes que una de las primeras. Aunque discrepo en lo barato, dados los niveles de desvío del dinero público actuales, quizás para muchos sea rentable porque pagamos todos los demás, hasta que el tinglado reviente o que el montoro de turno nos deje en paños menores y con un barril vacío como habitáculo. Y para eso se puede ser de los nuevos regeneracionistas que, instalados en gobiernos a todos los niveles, promueven el voto con todo tipo de subvenciones, fiestas y prebendas al modo y manera de los antiguos regenerables.
Toda esa gentecilla llegada al poder hogaño, sean todo lo demócratas que quieran, todo lo progresistas que presumen, hacen buena aquella vieja sentencia de los paisanos de mi tierra cuando afirmaban que había que votar a los que ya estaban porque ésos ya no necesitaban robar más y los nuevos tenían los bolsillos vacíos y venían a llenarlos a nuestra costa. Y eso que los viejos no sabían que las formas de aprovecharse del erario, a nuestra costa y costo, llegarían a los desproporcionados límites de hoy, incluso de forma legal vía ley, decreto, orden, u ordenanza.
Y la culpa es nuestra porque dejamos que nos quiten cada vez más dinero para que una vez cada varios años tapen el bache que está delante de la puerta de casa o que una diputación provincial (de Galicia) le dé una beca de 200 euros a uno de nuestros hijos para que trabaje como un negro y viva  a muchos kilómetros de casa durante unos meses, si tal cosa fuera posible. El pueblo hebreo se empeñó democráticamente en tener un rey y nosotros nos empeñamos en tener unos políticos que satisfagan nuestras propias mezquindades, y así la cosa no tiene remedio.
Pepe de Brantuas. Agosto de 2016, en España.

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Nosotros, los desnortados, y el 26 de junio.


Tan hipócrita es el Gobierno fomentando el miedo a Podemos, como ellos colocando un corazón en su propaganda electoral, pero, como todas, estas falsedades tienen que apoyarse en algo de verdad para poder convencer a los ciudadanos. No cabe duda de que los corazones podemitas son los nuestros que, a modo de rito azteca, nos los arrancarán en vivo en cuanto les demos la posibilidad de gobernar: no nos aman a nosotros, aman nuestra sangre vital, nuestro voto incauto, nuestro dinero, nuestra libertad y nuestras vidas. No es que los otros partidos no gocen con llevarse una parte substancial de todo eso que nos pertenece, pero la diferencia, aunque cada vez se note menos, es que se conforman con una parte substanciosa y substancial de lo nuestro y no con la totalidad absorbente que pretenden las tribus rojimoradas.

si no hay brújula hay que guiarse por el sol...

si no hay brújula hay que guiarse por el sol…

Los ciudadanos normales, que aún somos mayoría, mientras no quedemos alienados por las propagandas de los grupos de machiegos y mujeriegas, de los animalistas que prefieren a gorilas que a niños, del feminismo pasado de rosca con su ideología de género, de los inventores de derechos colectivos por encima de los individuales y verdaderos, vagamos como perdidos por una sociedad ilusa que cree que todo es bueno simplemente por serlo, como si el mal no estuviera presente y vigente en este mundo. Vagamos, digo, sin norte político ni brújula que lo encuentre, desde que alguien pontificó en alguna parte que la economía era lo único importante, su eco resonó por todo Occidente y todos los memos lo repitieron convencidos escondiendo las ideas en el cuarto de los trastos o, simplemente, tirándolas a la basura del olvido. Pero si las heces flotan, las ideas permanecen ocultas bajo el substrato de podredumbre sobre el que desean cimentarlo todo los líderes de la nueva era y, tarde o temprano, resurgen.

Nada es casualidad en política y el renacimiento en Europa de una derecha más comprometida con los ciudadanos, con su libertad, con sus tradiciones, con su mentalidad y forma de vivir, es una prueba de que las ideas permanecen, aunque ocultas, y ya empiezan a surgir debajo de las montañas de basura con que las pretendieron ocultar los gobiernos de la medianía y del economicismo simplón. En España aún no ha pasado, pero pasará si aquellos que ocupan el poder burlan a los ciudadanos con su programa electoral y siguen con las mismas políticas que gobiernos anteriores presuntamente contrarios. Aquí tuvimos el pasado día 5 una manifestación multitudinaria que fue ignorada por los principales medios de comunicación. Miles de personas que representaban a millones de ciudadanos huérfanos de representación política, de defensores públicos decididos a pelear por sus derechos, porque están más ocupados en parecer lo que no son. Y no es la primera que es condenada al ostracismo por los presuntos bastiones de la opinión pública, como en el caso de la defensa de la vida, del derecho de los padres a educar a sus hijos y de tantas otras más que ignoramos por el silencio de los medios.

En realidad la izquierda no tiene nada que ofrecer salvo remedos cínicos de antaño, cuando no ocultan públicamente, por vergüenza sin duda, su pasado vinculado a los crímenes totalitarios del comunismo en sus diferentes versiones. Y el falso conservadurismo, la mal llamada democracia cristiana, el centro-derecha servil de las nuevas ideologías totalitarias de género, gay, animalista y cientifista, que son incapaces de ir más allá de un balance contable, no sirven para defender los intereses y los derechos de los ciudadanos desnortados porque han sucumbido al hechizo de un pragmatismo huero, sin ideas ni ideario ni ideología. No quedan muchos sitios a donde acudir, pero los hay, ya que no hemos sido capaces de que los grandes partidos nos respeten, toleren de verdad nuestras creencias, tradiciones, derechos y modo de vida. Acaso una hecatombe de éstos sea el único camino para que entren en razón y de verdad se interesen por lo que los ciudadanos pensamos, sufrimos, trabajamos, rezamos, vivimos o morimos, pero en cualquier caso no es inteligente ni provechoso para todos nosotros, los desnortados, el quedarnos en casa a verlas pasar el próximo 26 de Junio, tanto si repetimos como si decidimos apostar por otra cosa.

Pepe de Brantuas. Junio de 2016, en España.
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