Archivo de la etiqueta: 15M

¿Por qué no quieren pasar por comunistas?


Aunque la mona se vista de seda, ...

Aunque la mona se vista de seda, …

Cuando el muro de Berlín, aquel engendro soviético para mantener enjaulados a sus ciudadanos, fue derribado en 1989 por el pueblo —no por los capitalistas ni por los fascistas, que ya quisieran—, engendró miles de acomplejados comunistas por el mundo entero. La reacción de sus líderes fue esconder su relación con los constructores y la mejor manera que se les ocurrió fue hacer desaparecer de sus formaciones la palabra comunista y todavía no han parado. Partidos de Izquierda, con todos los adjetivos que se les pudieron ocurrir, disimularon (o lo intentaron) su parentesco con los viejos criminales totalitarios. Pero en el fondo los antiguos discursos y consignas contra el capitalismo y la democracia permanecieron, porque es más fácil cambiar de apariencia que de ideas, sobre todo si todavía hay regímenes totalitarios que de vez en cuando te las financian.

La situación no parece haber mudado y así vemos como en aquellos países donde han accedido al poder, como Venezuela, buscan viejos mitos patrióticos o reivindicaciones indigenistas para disimular su verdadera entidad. En donde siguen en la oposición, como en España, sus diversas fracciones fueron por el camino del disimulo, desde el PCE hasta las más pequeñas. Así cuentan que en 1995 una serie de militantes de la Liga Comunista Revolucionaria constituyeron Espacio Alternativo integrándose en Izquierda Unida, pero ocho años después abandonaron esa formación y adoptaron el nombre de Izquierda Anticapitalista. Su éxito electoral fue nulo, pero la oportunidad vino con el 15M, que se decidieron a aprovechar con una meditada y planificada campaña en determinados medios de comunicación: así nació Podemos.

Nada hay en su discurso, en sus proclamas o en sus ideas que les diferencie de los antiguos comunistas que fueron, pero no sólo no quieren aparentar serlo sino que están dispuestos a aprovechar la desesperación de miles de personas que nunca fueron de sus ideas ni les apoyarían si supiesen quienes realmente son. Su mensaje político-moralista, que aprovecha la aparente orfandad de los honrados, su acentuado maniqueísmo, que contrapone su bondad política a la maldad presunta de todos los demás, y su recurso permanente al alegato sentimental, en el mejor estilo propagandístico de nazis y soviéticos, les ha permitido recibir un apoyo importante de votos sin tener aún un verdadero programa electoral.

Eso, que parece ser la clave de su éxito en las Elecciones Europeas, no parece que vaya a permitirles presentarse en las elecciones locales, donde los votantes aprecian más lo real que lo imaginario, ni necesariamente tiene porque augurarles un triunfo parcial en las Elecciones Generales, pues éstas son las que la mayoría de los votantes nos tomamos en serio. Otra cosa sería que los partidos democráticos les arreglasen el camino con su incompetencia, su estrechez de miras y su falta evidente de autocrítica. Al fin y al cabo, el comunismo disimulado llegó al poder en otros países por esa vía y nosotros no somos mejores que los demás, aunque nos lo creamos, sobre todo si nos volvemos tan ingenuos de pensar que una formación política es democrática solamente porque participa de la libertad que la propia democracia le permite…

Pepe de Brantuas. Noviembre de 2014, en España.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Baul de Twitter, Eso que llaman política, Vida humana

¿Indignados o insatisfechos?


(In English)

qué es lo primero.

qué es lo primero…

Cuando Vicente Risco publicó aquello de Nosotros, los inadaptados[i], como explicación (personal y de grupo) del paso de unos introvertidos al galleguismo activo, fue vituperado por sus antiguos compañeros, que no se sentían identificados en su ensayo. Pero eso no le quita ni un gramo de calidad a su escrito, tanto desde el punto de vista literario como desde el sociológico. Uno de sus párrafos puede servir como resumen ocasional de todo el texto:

Ya dije como peregrinamos por las cosmogonías, por las metafísicas y por las estéticas. Pues bien, como aquel inglés de Chesterton que, después de muchos viajes por el mundo, encontró una tierra desconocida que resultó ser a fin de cuentas la Gran Bretaña, igual nos pasó a nosotros. Después de tantas vueltas y revueltas, después de tantos virajes y periplos por las lejanías del espacio y del tiempo, en busca de algo inédito que nos salvara de lo habitual y vulgar, vinimos a dar en el sorprendente descubrimiento de que Galicia, nuestra tierra, oculta a nuestra mirada por un espeso estrato de cultura ajena, falsa y ruin, vulgar y filistea, nos ofrecía un mundo tan extenso, tan nuevo, tan inédito, tan desconocido como los que andábamos a buscar por ahí adelante.

Dejando a un lado la veracidad o acierto del autor y de sus críticos, lo cierto es que aquellos comienzos del siglo XX eran complicados y revueltos a todos los niveles, aunque (por el breve espacio de una década) permaneciesen ocultos para muchos durante los felices veinte. La génesis del socialismo práctico (marxista o de tipo nazi o fascista) se dio precisamente en aquellos años, con las terribles consecuencias que todos conocemos. Y, al margen de la juventud comprometida con esos movimientos, si había una minoría insatisfecha que los consideraba tan filisteos y vulgares como podían ser todos sus opuestos conservadores, tradicionales y liberales. Ellos no podían haber vivido el fracaso del totalitarismo (moral, económico, social, ideológico), pero acaso tampoco lo sospechaban: simplemente lo despreciaban como todo lo demás. Solo en un momento determinado, alejando un poco su mirada de ellos mismos y de su individualismo (en palabras del autor) hacia el entorno más inmediato, descubrieron a su tierra y a sus gentes como aquello que estaban buscando espiritualmente. Se podría decir que descubrieron a su prójimo.

Hoy, un siglo después, el mundo hierve de nuevo y la juventud (la sociedad, por contagio) es protagonista en muchas partes. La Primavera Árabe, el 15M, México, Ucrania, Venezuela, Tailandia, muestran la insatisfacción de millones de personas con la sociedad en la que viven y su búsqueda de algo mejor, más auténtico. Y me atrevería a incluir las multitudinarias concentraciones (paralelas y no necesariamente opuestas) de las católicas Jornadas Mundiales de la Juventud, en lo que tienen de generosa búsqueda de un mundo mejor. No creo que estén reñidas unas con otras, ni tampoco que sean idénticas, pero hay el elemento común de la insatisfacción individual que se vuelve solidaria con quienes la rodean. Y si han disminuido o fracasado (como en el caso del 15M o de la Primavera Árabe) se debe posiblemente al hecho de que grupos ideológicos o religiosos han intentado aprovechar la marea de descontento para conseguir sus fines: la imposición de ideas fracasadas, trasnochadas y tiránicas.

Que el ansia de libertad y la continuada insatisfacción generen una respuesta activa no es, en sí misma, una mala noticia. La corrupción y la hipocresía de los gobernantes, que predican una cosa y hacen la opuesta, convierte la insatisfacción en indignación. La indignación muda en ira y violencia, en muchos casos a consecuencia de la respuesta violenta que reciben los insatisfechos. En otros, procede de la violencia implícita de la sociedad en la que viven, que desprecia a los más débiles, a los más pobres, a los más ignorantes, a los más honrados, y da una legitimidad aparente a los ciudadanos para poder emplearla en cualquier reclamación fundada. Pero la violencia no es mera indignación, como ésta tampoco es mera insatisfacción. Son cosas diferentes, aunque se encadenen y puedan ir juntas.

No tengo un conocimiento particular de cada caso para afirmar con rotundidad que la insatisfacción prende en muchas sociedades del mundo y genera revueltas, pero estos próximos años saldremos seguramente de dudas, en parte, porque el argumento de autoridad está cada vez más desprestigiado y solo el ejemplo y la honradez de quienes detentan el poder puede convencer a una humanidad cada vez más descreída en paraísos mundanos y utopías ideológicas. Otra cosa es que los poderosos estén dispuestos a ceder a los ciudadanos su potente protagonismo, ya que parecen querer abarcarlo todo y en todas partes: quieren ser omnipotentes. Pero yo confío en aquel viejo refrán español que dice que quien mucho abarca, poco aprieta y, por supuesto, en ese volcarse hacia quienes nos rodean, que pueden estar tan necesitados o más que nosotros, en infinidad de aspectos.

Pepe de Brantuas. Marzo de 2014, en España.


[i] Vicente Risco. Nos, os inadaptados. 1933

USA

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Deja un comentario

Archivado bajo Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana

Las reglas de juego.


(The rules of the game.)

…y los tahúres…

Los organizadores del 25S parecen haberse molestado por la comparación que ha hecho Dolores de Cospedal de ese movimiento con el golpe de estado del 23F. Dejando a un lado el hecho de que una mayoría de quienes defienden ese tipo de actuaciones o que participan en ellas creen que ellos son de una  pureza democrática impoluta, o acaso que solo su punto de vista es democrático, lo que sería otra cuestión a discutir, lo cierto es que tanto éstos como aquéllos se caracterizan por despreciar las reglas de juego.

Ya sé que la época en la cual vivimos parece marcada por un extendido espíritu de tahúr en casi todos los ámbitos, donde la trampa y la burla de las normas reinan con descaro. Y a esos niveles parecen querer moverse tanto el presidente catalán, Artur Mas, esa asociación de militares españoles que se definen a sí mismos como el fiel de la balanza, o los convocantes al cerco y derribo del Congreso de los Diputados, como si ese mal abundante justificase elevar la artimaña a la categoría de panacea curativa de los males políticos de España.

Cuando las cosas no van como uno quiere o tienen difícil alcance es atajo burdo reventar las reglas de juego. Y no es porque las reglas no puedan cambiarse, sino porque hay que cambiarlas por su procedimiento y antes de entrar en el juego. Cierto que es lento y complicado, pero eso es porque elaborar la norma principal se hizo con mucho tiento, costó un referéndum, una disolución de Las Cortes que la elaboraron y nuevas elecciones para comprobar si el pueblo estaba de acuerdo con el artificio legal creado. Y lo estaba. Y eso es la democracia y no la ventolera de asalto de quienes piensan que están en posesión de la verdad política, sean militares o civiles, de la derecha o de la izquierda.

Ya no es demasiado serio que un país, aunque sea España, esté cambiando de Constitución asiduamente, pero mucho menos lo es si el método para cambiarla consiste en reventar la anterior sin saber muy bien cual va a ser la nueva. Eso no es progresismo sino retroceso de 200 años, cuando esta vieja nación inició el deplorable siglo XIX y lo continuó con incesantes bandazos que acabaron de alejarla de las pujantes naciones europeas.

Pepe de Brantuas. Septiembre de 2012, en España.


Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

Deja un comentario

Archivado bajo Baul de Twitter, Cosas de España

El 15M ante la realidad.


(The 15M to reality.)

…nosotros, los ciudadanos…

Muchas cosas se han dicho o escrito en carteles y pancartas, pero eso de PPSOE fue de lo más frecuente. Y por mucho que el movimiento de los quincemeros crea que es invento suyo, ya tiene sus lustros esa comparación antinatural, usada en diferentes elecciones por terceros partidos en discordia. Supongo que a estas alturas hasta los más ingenuos se habrán dado cuenta de las importantes diferencias entre el Partido Popular y el Partido Socialista, por mucho que, entre la bruma de la crisis y de las declaraciones, todos los políticos parezcan grises.

Si hace un año las críticas del movimiento casi nunca eran de forma directa contra el anterior gobierno, sino que parecían difuminarse en un monstruo bicéfalo que encarnaba a los dos principales partidos políticos, en esta ocasión ya no hay escusa ni timidez en atacar llanamente al gobierno del PP. El partido del señor Rubalcaba pudo haber sido acusado de hacer cosas propias de la derecha, pero ahora gobierna el señor Rajoy y, aunque a veces parece tomar medidas propias de la izquierda, ésta jamás lo reconocerá. Y no lo hará porque la esencia del 15M es de izquierdas y no una mera indignación de los ciudadanos a quienes dicen representar.

La realidad es lo que tiene, que pone a todos en su sitio. Y aunque el 15M ya había perdido muchos simpatizantes solo tres meses después de su inicio, ahora parece claro que si no eres de izquierdas ni simpatizas con sus ideas es poco inteligente canalizar la protesta por los caminos ya trillados de la concentración callejera. Más aún si esa actitud solo sirve de pantalla para dar cobertura a los grupos más antidemocráticos que existen hoy en Occidente.

La representación es algo bastante importante para admitir que una minoría que nadie ha elegido nos representa a la mayoría de los ciudadanos. Sobre todo si esa actitud aparenta ser tan estacional que aparece de nuevo en primavera como las migrañas, las alergias y la tan manida astenia.

Pepe de Brantuas. Mayo de 2012, en España.

 

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

2 comentarios

Archivado bajo Baul de Twitter, Por el Mundo