El poder de la no violencia

La fuerza de la resistencia no violenta a los totalitarios tuvo un éxito impensable en la Dinamarca ocupada por los nazis. Desde el rey al último ciudadano se opusieron a la deportación de los judíos, y ganaron. De ahí se puede sacar un ejemplo para situaciones en las que toda la fuerza está de la mano del tirano o dictador, como es el caso de Venezuela.

 Así lo contaba Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén:

 “la conducta del pueblo danés y su gobierno, [fue] única entre la de todos los países de Europa, ya ocupados, ya aliados del Eje, neutrales o verdaderamente independientes. Difícil resulta vencer la tentación de recomendar que esta historia sea de obligada enseñanza a todos los estudiantes de ciencias políticas, para que conozcan un poco el formidable poder propio de la acción no violenta y de la resistencia, ante un contrincante que tiene medios de violencia ampliamente superiores.

[…] Este es el único caso de que tenemos noticia en que los nazis se enfrentaron con una resistencia abierta por parte de los ciudadanos del país, y el resultado parece ser que aquellos que se enfrentaron con tal resistencia modificaron la actitud al principio adoptada. Los propios nazis dejaron de considerar que el exterminio de todo un pueblo era cosa cuya realización no cabía poner en tela de juicio. Cuando se enfrentaron con una resistencia basada en razones de principio, su «dureza» se derritió como mantequilla puesta al fuego, e incluso dieron muestras de cierta auténtica valentía.”

GAMAROTA

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