Archivo de la categoría: Vida humana

Sobre el derecho a la vida, las amenazas a éste y a la sociedad humana.

De victorias pírricas, derrotismo, rabietas y chulerías varias


El resultado electoral es el que es y las personas se retratan después del recuento como lo que son. No los partidos ni las ideas, sino las personas. Desde quien esperaba un cambio más radical y se siente deprimido porque le parece poco lo que han conseguido los suyos, pasando por el que presume de una victoria que todavía no es, porque tendrá que tragarse muchos sapos para pactar y conseguir su objetivo, o por aquel que veía en la mayoría contraria un secuestro de la democracia demostrando que está orgulloso de ser el nuevo secuestrador, hasta el de la rabieta infantil, que ve tirados en la basura todos los votos que no le han dado y han hecho menguar sus privilegios. No faltan los que felicitan al más votado desde su lejanía política, pero entre tanto exabrupto, lloriqueo y pataleta casi no se les escucha.

La resaca electoral

La resaca electoral

No he tenido la suerte de que hayan salido elegidos en mi provincia ninguno de los candidatos de los dos partidos a los que he votado, pero no veo mi voto en papelera como no lo vi cuando vote en blanco. Eso solo lo sentí cuando el partido que yo había votado, después de triunfar en casi todos los ámbitos políticos, se rio de mí y de muchos de los que le habíamos votado para pasarse su propio programa por la entrepierna. Ellos creían que todos éramos unos tontos, unos pardillos que les volveríamos a votar por miedo o por mimetismo, pero los tontos son ellos. Había y hay mucho en juego, cierto, pero cada vez está más claro que los partidos antiguos son incapaces de conectar con sus votantes, de entender sus errores y de cambiar para bien. Hoy lo han demostrado con una patética reunión en la cumbre, en la que la ira y el miedo les han cegado. Allá ellos, porque el pueblo manda y en menos de un mes hay nuevas elecciones.

No sé todavía a quien votaré. En las europeas, si encuentro alguno que defienda el derecho a la vida y la libertad de expresión, sin censura previa en Internet, podrá contar con mi voto. Las municipales son otra cosa y lo importante es que ocupe la silla de alcalde el menos majadero, porque los manicomios están cerrados y abundan los concejales iluminados por doquier.

¡Que Dios nos guíe a todos!

Pepe de Brantuas. Abril de 2019, en España.

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Cosas de España, Eso que llaman política, Vida humana

De lo público y de lo privado. El problema de la no discriminación


Lo público, la administración, todos sus órganos y organismos dependientes, afecta, de una forma o de otra, a todos los ciudadanos sin distinción de clase, raza, sexo, ideología, aptitudes, creencias, etc. Y por esa razón tiene sentido la igualdad ante la Ley y el principio de no discriminación recogidos en las declaraciones de derechos y en muchas constituciones, como la española. Todos habitamos bajo las leyes de un estado y bajo las de aquellas instituciones supranacionales a las que éste pertenece y en las que libremente aceptó participar. Todos somos contribuyentes directos o indirectos de los impuestos y contribuciones que permiten la existencia de todo lo anterior y sus funciones. No sería lógico ni democrático que no fuésemos iguales ante sus leyes, sus oportunidades y sus limitaciones.

Publico y privado

El problema es trasladar al ámbito privado, a las personas físicas y jurídicas, a sus intereses, ideas, creencias, acciones y omisiones esa igualdad y no discriminación, como si estuviesen financiadas por todos o como si su creación y área de intereses fuese de todos. Cualquier persona y cualquier institución privada tiene derecho a discriminar y elegir, porque es la única forma de preservar algo tan valioso como la igualdad ante la ley: la pluralidad de la sociedad. Cuando se combate o se persigue la capacidad de pensar, escribir, hacer o deshacer de todo aquello que nace de lo privado y para lo privado, aunque se haga de cara al público, no se tiende hacia la igualdad y la no discriminación, sino hacia una uniformidad empobrecedora e inútil, por imposible.

Hoy nos encontramos ante la absurda situación de confundir lo público con lo privado, lo oficial con lo personal, y eso nos está llevando, desde décadas atrás, a la persecución de todo aquello que se sale de lo común o mayoritario, de lo que vulgarmente se entiende por políticamente correcto, como si la discrepancia no fuese un valor integrante de la democracia, una salvaguarda de las libertades y algo imprescindible para la permanencia de nuestro bienestar político y social. El hecho de que se trate de impedir la difusión de ideas contrarias a lo establecido políticamente nos debería hacer entender que estamos ante una fase avanzada de una vuelta a la tiranía o acaso al totalitarismo.

Si nos fijásemos un poco y nos alejásemos del fanatismo nos daríamos cuenta de que la confusión entre lo público y lo privado también nos está llevando a la curiosa situación en que los poderes públicos, que son de todos y para todos, tratan de comportarse como personas privadas con la intención de ocultar de nuestro conocimiento aquello que tenemos derecho a saber como ciudadanos y que no está amparado por el secreto de estado. ¿Y qúe argumento utilizan? ¡Asómbrense! ¡Los derechos de autor! Tanto en Alemania como en Estados Unidos se está aplicando la censura en Internet de documentos oficiales no secretos, pagados y elaborados con el dinero de todos los ciudadanos, con la excusa del Copy Rigth.

No queda más remedio que luchar contra esa falsa igualdad y esa no discriminación en los ámbitos personal y privado, si queremos subsistir como una verdadera democracia. Porque ese es el camino que van a seguir para callarnos o para tenernos ignorantes de todo aquello que las instituciones públicas elaboran y que tenemos derecho a conocer, además de censurarnos por nuestras ideas y creencias. Discriminándonos, en ambos casos.

Pepe de Brantuas. Abril de 2019, en España.

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional.

Deja un comentario

Archivado bajo Eso que llaman política, Por el Mundo, Vida humana