De caballeros y señoras


No les hablaré de los retretes, que esa es otra, sino de las tiendas de ropa, antaño ramo de la confección, donde ya es difícil encontrar una sección que ponga Caballeros o Señoras. Lo último frecuente era Hombre y Mujer, pero hace unos días me dio por ir a una zona comercial, donde había bastantes comercios de este tipo, y me costó en más de uno encontrar el rincón correspondiente. No es que buscase una armadura o un traje dieciochesco, pero no encontré ninguno referido a los caballeros, sí alguno que ponía Hombre casi imperceptiblemente y, después de evitar aquellos que abusan de la angloparla, entré en el establecimiento de una conocida marca española de ropa, de la cual no diré el nombre, donde no había carteles y todo parecía un batiburrillo de prendas dirigidas a cualquiera, fuese cual fuese su sexo. Ya no solía comprar mucho de esa marca por su exceso de negros y grises, pero creo que voy a tardar en volver a entrar, si es que vuelvo alguna vez.

Si la visión es borrosa, todo parece igual…

Que la caballerosidad y el señorío, como virtudes, no están de moda es evidente desde años atrás, pues la chabacanería y la zafiedad se ha confundido intencionadamente con democracia, como si el ser ignorante y maleducado fuesen un mérito para un currículum vitae político-social. Las diferentes televisiones, públicas y privadas, han sido cómplices de tamaña injuria a la razón, aunque no son más que medios que se utilizan para los fines de otros. Igual que procurar la igualdad social empobreciendo a todos, en vez de mejorar el nivel de vida de la mayoría, es más fácil embrutecer a casi todo el mundo, que fomentar su educación con un nivel más alto. Las leyes de enseñanza de esta España nuestra son en realidad el mejor arma de los que pretenden crear, proteger o defender una élite culta, rica y bien educada, sobre una mayoría torpe, soez y que no pase de unos ingresos anuales que la permitan mejorar. Llámese esa aristocracia nomenclatura, partido, logia, fraternidad, estamento o clase… La igualdad como mengua general ha sido siempre la preferida de los tiranos.

Por otra parte, pero en relación con lo anterior, el mero hecho de que hasta el político más tonto sea defensor de la Ideología de Género (la llaman perspectiva de género) nos debería alertar sobradamente, pues es gremio, el político, que sólo es unánime en todo lo que mejore su condición a costa de la mayoría de los ciudadanos. Si a los políticos añadimos a muchos de los grandes empresarios, entonces es para estar en alarma permanente y resistir aunque sea pasivamente. De forma personal me abstendré de defender a esa multinacional de confección cuando la ataquen en la Red (cosa que hice más de una vez), y dudo mucho que compre alguno de sus productos. En cuanto a los políticos, habrá que esperar a que aparezca alguno sensato para votarle. Puede que no sea mucho como oposición, pero por algo se empieza…

Pepe de Brantuas. Mes de Navidad de 2017, en España.

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