Tener todo, pagar poco…


Eso dice el anuncio, con retintín de salmodia oriental. ¿Pero es eso posible? Evidentemente no. Tener todo es en sí mismo imposible; ni los multimillonarios de la lista Forbes pueden conseguirlo, aunque alguno se lo crea. Pero supongamos por un instante de tontería sobrevenida que tal cosa es posible, ¿sería compatible ese Todo con el Poco que dicen? Pues me temo que tampoco, si me disculpan la cacofonía. Todo y Nada son absolutos o no tienen sentido, por mucho que algún científico piense lo contrario. No admiten graduación; no puede haber un Todo que le falte algo ni un Nada que posea lo más mínimo: pasarían a ser un casi todo y un casi nada.

o poner casa en las nubes…

Por otra parte Poco y Mucho son siempre relativos al sujeto, al objeto o a las circunstancias. En demasiadas ocasiones el mucho que se tiene es poco para lo que se necesita y, en otras, lo poco que se posee es mucho, porque es más de lo que se precisa. Y eso si no tenemos en cuenta al sujeto y su punto de vista, que puede considerar que su poco es mucho o que su mucho es poco. En el caso del anuncio podemos casi asegurar que el Poco que se menciona es totalmente subjetivo. A la compañía anunciada le parece poco lo que pide para lo que está ofreciendo: ese falso todo del que nos habla.

Reconozco que estoy un poco harto de ese anuncio, de esa compañía y hasta de la voz del protagonista, pero el hecho es que vivimos en una sociedad en la cual demasiadas veces lo queremos todo aportando muy poco a cambio. Incluso los políticos tratan de convencernos de que pagamos pocos impuestos por todo lo que recibimos a cargo de las administraciones que ellos controlan. No sé cual de las dos cosas es peor, pero suponen una mala mezcla. Creo que damos mucho de lo nuestro y recibimos demasiado poco. Y cuanto más demos, más se desperdiciará por la corrupción y por la inevitable mala gestión de la burocracia que se gesta con el exceso.

Por contra, nada tengo contra los publicitarios que dan la impresión de tener en cuenta las incongruencias de la sociedad a la que dirigen su anuncio: conocen su debilidad y la aprovechan. Lo triste de verdad es que existan tantas personas que crean que se puede conseguir casi todo a cambio de casi nada. Y que, además, estén convencidos de que tienen derecho a que eso sea así. Algo parecido a una mentalidad infantil permanente, como la de un bebe que se resiste a dejar de serlo. Con esos mimbres medran los demagogos y todo tipo de políticos aprovechados, de la izquierda y de la derecha, que están interesados, por supuesto, en que los ciudadanos no despierten de esa ensoñación ilógica y así piensen que les deben todo a ellos: que pueden tener todo y pagar poco.

Pepe de Brantuas. Mayo de 2017, en España.

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