De G. K. Chesterton


El plano de fondo no es más que la guerra contra los bárbaros. Mientras ella duró, el cristianismo no sólo fue una nación, sino casi una ciudad, y ciudad sitiada. Wessex era una muralla de tal ciudad ; París, una torre. Y con la misma lengua y el mismo espíritu, Beda pudo haber escrito la crónica del sitio de París, o Abbo pudo entonar el canto de Alfredo. A esto siguió una conquista, que fue también una conversión. Durante los últimos tiempos de las edades bárbaras y el albor del medievalismo, todo se resuelve en la evangelización de los bárbaros. Y la gran paradoja de las Cruzadas está en que, siendo los sarracenos superficialmente más civilizados que los cristianos, fue un gran acierto instintivo el percatarse de que, en el fondo, no eran más que unos destructores. En el caso, mucho más simple, del paganismo nórdico, el desarrollo de la civilización resultó más simple.

G. K. Chesterton. Pequeña historia de Inglaterra. LIBROdot.com
Anuncios

Deja un comentario

18 noviembre, 2016 · 7:30

¿Algo qué comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s