Ricos y pobres.


A veces la economía (o la riqueza) se comporta como la carpa de un circo, cuanta más diferencia entre la cúspide y el suelo, tanto mayor superficie cubre y más alta queda toda la lona. No siempre es así, si el capital acumulado queda inmovilizado y no produce, pero todos los intentos, y no van pocos, para rebajar la diferencia entre lo alto y lo bajo lo único que han conseguido es que el toldo se iguale cerca del suelo, no hacia arriba. Nunca se creó por ese camino igualitario una media alta de renta, sino baja y rasante, sin evitar que haya algunos ricos que destaquen, pero que, al no invertir su dinero, en muchas ocasiones simplemente atesorándolo en cuentas opacas en paraísos fiscales, no revierten en beneficio de toda la sociedad.

de los mitos a los hechos...

de los mitos a los hechos…

Viene esto a cuenta de ese empeño continuado y, a mi entender estéril, por hacer hincapié en la riqueza de unos pocos que es siempre mayor que el resto de toda la sociedad. Si no hubiera intencionalidad política y, por el contrario, hubiese una mayor racionalidad, habría que estudiar si los más pobres son más ricos de lo que eran antaño, cuando no había tanta diferencia o, por el contrario, tienen menos bienes y calidad de vida. A nivel mundial sabemos que ha subido en aquellos lugares que permiten la existencia de muy ricos y no en aquellos que siguen una mentalidad igualitaria socialista. No es que hayan desaparecido los pobres, ni en unos países ni en otros, pero, en cuanto a eficacia, parece ser en los primeros donde el sistema ayuda más a la mayoría, cuando no a todos.

Esto no quiere decir que no deba de haber políticas sociales, pero no es política social la que sólo tiene la obsesión por rebajar las diferencias sin hacer caso de la experiencia ni de los hechos reales. Una política social verdadera debe buscar que el capital de los más ricos no se convierta en un tesoro oculto e improductivo, sino que mueva realmente toda la economía en beneficio de todos. Volviendo a la imagen del principio, que suba todo lo que quiera, pero que tire de toda la lona hacia arriba. Que sean dos mástiles o un ciento es lo de menos, lo importante es que sean altos y robustos y que mantengan alejada del suelo a toda la carpa. Y si la economía marcha bien se podrá ayudar más y mejor a todos aquellos que, a pesar de todo, siguen estando en el nivel más bajo.

Para eso elegimos políticos, no para que nos vengan con argumentos manidos o de baratillo y dejen, por su estupidez y negligencia, que todo el tinglado se venga abajo.

Pepe de Brantuas. Enero de 2016, en España.

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