Más vale morueco que cordero…


No es que sea Aries, que no creo en esas historias, pero el carnero bravío es un animal que impone y llama la atención en sus embistes. Respeta el rebaño, pero sin sumisiones contra natura, pues tiene un algo de salvaje y otro de obediencia. Y como hablamos del género ovino y estamos en período electoral, podría parecer que nosotros debemos elegir a un pastor o a su perro, pero en realidad no somos los que decidiremos en última instancia, por eso es tan importante escoger a un buen carnero con ideas claras, que no a un borrego cobarde o sumiso a su amo. Porque los hay que dicen amén a todo y otros que se niegan por principios, aunque les borren de las listas electorales. Y es que solo designamos a quienes después nombran al presidente y, tal como van los tiempos, cualquiera puede errar la apuesta si se atreve a hacerla.

No es oro todo lo que reluce...

No es oro todo lo que reluce…

Unamuno, en sus vueltas sobre el fulanismo, pensaba que el pueblo se identificaba más con personas concretas que con ideas políticas, pues tendría más sintonía con la élite del talento que con las medianías. Acaso fuera así en su época, pero hoy más bien parece que el liderazgo a la española está muy pervertido por el sistema, por los medios de comunicación de masas y por una especie de frivolidad generalizada que roza la estupidez. Y eso que, nunca antes como ahora, tenemos la posibilidad de confrontar nuestras ideas con otros ciudadanos de forma tan extensa y prolija como permiten las redes sociales, que son algo así como desplegar hacia el universo las tertulias de café o de sobremesa festiva. Pero hay que saber leer, escribir, tener ganas, discriminar entre el grano y la paja, y acaso la indolencia y la vagancia nos pierden…

En nuestro entorno todo parece que se mueve hacia lo bisoño y que lo viejo comienza a quedar atrás; nuevos partidos, nuevos medios de comunicación, nuevas maneras… ¿Nuevas maneras? Quizá esto último sea un espejismo propio de la vorágine, porque la máquina gira sobre los mismos engranajes y con los mismos ruidos o traqueteos. Basta ponerse al pie de la campaña para darse cuenta de que las viejas mañas están presentes, incluso en los más noveles. Se crean líderes a los que nadie vota, salvo los de su provincia, y toda la organización se centra sobre ellos. No se libran ni los que hablan de democracia directa y semejan ser hidras policéfalas, cuyas cabezas parlamentan entre ellas y se pasean al unísono por sus variadas sedes, pero su cuerpo es uno y por lo tanto su cabecilla, que quiso posarse el otro día sobre el asiento del Presidente.

No hay más forma de romper el maleficio y de tratar de separar carneros de entre corderos que ser nosotros activos en la campaña, que usar los medios que tenemos para identificar a los candidatos provinciales uno a uno. Saber sus experiencias, sus ideas en temas trascendentes, su valentía al defender principios, interpelarlos en las redes,.. Y después juzgar. Sé que no es fácil. Hay candidaturas provinciales y candidatos que no están en las redes y los hay también que, aun estando, parecen meros robots repetidores de consignas y de los discursos de su líder. Puede que algunos no solo lo parezcan sino que lo son efectivamente, porque no responden por mucho que nos dirijamos a ellos con amabilidad y cortesía preguntándoles cosas concretas que nos preocupan.

Lo sé porque es lo que estoy haciendo. Incluso he creado una lista en Twitter donde figuran los candidatos y las sedes provinciales de aquellos partidos con los que puedo tener más de una cosa en común, aunque solo sean dos. Hasta el momento me ha respondido un candidato al senado, a medias, y la sede provincial de otro partido(*) con más extensión, pero no me sirve porque lo que busco son las ideas de la persona candidata, no un resumen para tontos del programa electoral. Lo seguiré intentando durante dos semanas y mi voto dependerá de si responden y del contenido de lo respondido. Sino, por primera vez en mi vida, votaré en blanco.

Lo que más me extraña es que aquellas candidaturas con menos recursos y más marginadas en los medios de comunicación no prestan atención a las redes sociales mostrando sus candidatos provinciales, cada uno con su perfil y su escueta biografía. Y cuando lo tienen, todo lo confían al líder nacional o regional, a su discurso y a sus consignas. ¡Con lo fácil que es tener un perfil en Twitter y manejarlo! Que algunos dinosaurios que se presentan al Senado no lo tengan, allá ellos y sus redes de conseguir votos, pero los demás, si buscan algo más que aplausos, o espabilan o se quedarán en nada.

Lo dicho, no voten irracionalmente ni por sentimientos; traten de saber todo lo posible de aquellos a quienes votarían antes de meter las papeletas en las urnas, porque los programas se los lleva el viento y solo las personas que tengan convicciones y principios, sean los que sean, merecen ser aupados como nuestros representantes en estos momentos de crisis.

Pepe de Brantuas. Mes de Navidad de 2015, en España.


(*) Ahora son 2 los candidatos, de VOX y de C’s y el perfil .

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