Carta abierta a un rey.


Majestad, hace 40 años fue proclamado Rey de España, tal como estaba previsto en las leyes de aquel momento. Quien le eligió como heredero político no sé si era realmente consciente de que también era el heredero dinástico, aunque a su padre se le hubiera impedido llegar a ser rey, pero, sobre todo, creo que no llegó a comprender que su Majestad era digno hijo de su padre e iniciaría un proceso de profunda democratización. Más profunda y más legítima que la tan cacareada de la II República, por su contenido, por su forma de elaboración y por el doble refrendo de la mayoría de los ciudadanos, minoritarios extremistas aparte.

Aclamación a los reyes de España el 22 de noviembre de 1975

Aclamación a los reyes de España el 22 de noviembre de 1975

Quiero darle las gracias por hacernos protagonistas a todos los ciudadanos españoles de aquel proceso histórico y del prudente desempeño de sus funciones a lo largo de todo su reinado. También por no haber pretendido nunca ser un superman coronado, siempre perfecto, sino un ser humano con sus defectos, como cualquiera de nosotros con los nuestros, sean o no los mismos. Por la llamada campechanía, tan molesta para algunos de izquierdas y de derechas, monárquicos o republicanos, a quienes no gustaba su trato con el pueblo, individualizado, de persona a persona, teniendo que aguantar en ocasiones lo que otros no aguantarían ni cinco minutos por demócratas que se preciasen de ser.

Ahora que casi nadie parece acordarse de su Majestad, como no sea para lo malo, ni de su proclamación, me parece que darle las gracias es un deber moral para todos aquellos que nos hemos beneficiado durante cuatro décadas de la libertad y de la paz de estos años, que esperamos que su hijo, el Rey, prolongue eficazmente durante un largo reinado. No le faltarán obstáculos, como ya se empieza a ver, pero nadie ha dicho que reinar sea fácil ni que la historia de España haya estado ausente de peligros. Si en el pasado hubo reyes que no estuvieron a la altura de los gobiernos que tuvieron, sería una desgracia que ahora fuera lo opuesto lo que ocurriera: que no estuvieran los políticos al nivel del Rey; pero eso es algo que los ciudadanos siempre podemos solucionar mientras la democracia siga vigente en España.

Reiteradamente, gracias Majestad.

Pepe de Brantuas. 22 de noviembre de 2015, en España.

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Archivado bajo Cosas de España, Eso que llaman política, Vida humana

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