¡Me caso en Soria!


Las torres del nuevo feudalismo...

Las torres del nuevo feudalismo…

(En inglés)

Cuando W. Fernández Flórez ponía la expresión de arriba en boca de Fendetestas, en su Bosque Animado, todo el mundo sabía a que se refería. Camilo J. Cela todavía no había puesto de moda el lenguaje soez en la literatura y los eufemismos eran lo normal. Sin tener nada en contra de esa maravillosa ciudad, ni contra sorianas ni sorianos, a algunos la frase nos viene a la memoria muy a menudo en estos meses. Y la culpa, aunque no lo crean, es del oligopolio eléctrico que padecemos. Ese engendro nefasto contrario a la libre empresa y según el cual las compañías se han repartido el territorio nacional, ejerciendo el monopolio en cada una de las fracciones. Distribuidoras las llaman, pero no duden que más bien son acaparadoras.

Tener una casa vieja en esta querida España y decidirse a mejorar la instalación eléctrica puede tropezar con esa especie de seudomafia local que las leyes no sólo no persiguen sino que bendicen. Lo que provocaría en otros países más civilizados y libres, con unas cuantas llamadas, unas ofertas profesionales y en competencia se convierte aquí en un diálogo de sordos entre el solicitante, la compañía que tiene el monopolio distribuidor territorial y la presunta comercializadora. Las dos últimas parecen tener poco interés en saber lo que realmente quiere el primero y entre ellas no se ponen de acuerdo cuales son los requisitos y trámites.

Si después de dos meses todavía tiene Vd. una tensión y una potencia anticuadas, a pesar de que los 230 V y la capacidad de hasta 5,7 KW están a metro y medio de su obsoleto contador, no se extrañe aunque haya actualizado la instalación con un verdadero profesional y haya enviado la certificación de éste, debidamente cumplimentada por la oficina de Industria correspondiente. Sobre todo si eso le ocurre en la provincia de Lugo y las compañías son BEGASA y GAS NATURAL FENOSA, las mismas que en el antiguo régimen controlaban el tinglado eléctrico de la zona.

En esta tierra, en la cual a los enchufados les llaman laconeiros, les aseguro que en una situación como la descrita desconozco si hay que enviar lacones, jamones o acaso el cocho andando, porque no hay forma de enchufarse a la modernidad con la nefasta política comercial de esas empresas. Política que podríamos admitir ingenuamente si no fuese porque toda la modernización de las líneas eléctricas, que ellas nos ningunean, la hemos pagado con nuestros impuestos, los gallegos en particular y los españoles en general. Y toda esa incompetencia es consentida o promovida por este gobierno y los anteriores con una falsa liberalización del ramo.

Les aseguro a Vds. y al Sr. Ministro de Industria que a algunos nos viene a la mente a diario el bandido Fendetestas y su expresión: ¡Me caso en Soria! Y eso, aunque nosotros seamos las víctimas y ellos los impunes salteadores.

Pepe de Brantuas. Agosto de 2014, en España.

USA

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