Eso que llaman “matrimonio”.
19/02/2012
(That so-called “marriage”.)

Argumento de razón o argumento de autoridad.
En estos días que el Partido Popular ha estado en el Congreso de Sevilla hemos podido observar el intento de arrastrar el ideario del partido a posturas más próximas a las del PSOE. Los mismos que pretendían retirar el adjetivo cristiano, al Humanismo que reconocían los Estatutos —quienes solo consiguieron cinco votos a favor—, trataron de obtener una postura favorable hacia el llamado matrimonio gay. Pero en este segundo caso se zanjó el tema antes de celebrarse el citado congreso. No sabemos si por el miedo a que también fuese derrotado.
Lo que ha decidido la ejecutiva del partido —no sus militantes, democráticamente— es no decidir nada. Aparentemente se trataba de no mojarse antes de la sentencia del Tribunal Constitucional, pero la realidad parece ser otra si escuchamos a los dirigentes de ese partido, cuando les preguntan medios de comunicación partidarios de los intereses del movimiento gay. En el texto aprobado se ve claramente una postura favorable a la ley actual, precisamente porque en la justificación de la decisión se apela a los argumentos de aquellos que defienden esa figura legal: la presunta discriminación contra los homosexuales.
Podríamos dudar de lo que realmente desea la cúpula del PP: 1.- que el alto tribunal declare inconstitucional el llamado matrimonio gay; 2.- que haga lo contrario o bien, 3.- que diga, como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que no hay razón para considerar discriminatorio el matrimonio, exclusivo entre hombre y mujer. Podríamos dudar, digo, pero la ideología de género ha infectado las cabezas dirigentes de este partido de tal forma, que parece más sensato suponer que desean que salga la segunda opción.
Como la ejecutiva del partido ha hurtado dicho tema de los debates congresuales, desconocemos los argumentos que podrían usar aquellos que hace unos meses pusieron en Las Cortes el recurso de inconstitucionalidad. Razones y demostraciones que son abundantes para no caer en el error de equiparar el matrimonio con la unión, o convivencia, homosexual. Razones sociales, físicas, sicológicas y políticas en contra del llamado matrimonio gay, que parecen ser ignoradas por quienes lo promueven y, lo que es peor, por muchos de los que están en contra, o que dicen estarlo.
Pepe de Brantuas. Febrero de 2012, en España.
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