De linchamientos mediáticos y otras berzas podridas.
26/01/2012
(Media lynching and other rotten cabbage.)

El repudio orquestado
Les diría que me disculpasen el título si no fuese porque es justo, en sus términos y en sus metáforas. No es algo nuevo, pero ya llevamos una temporada en la cual algunos medios, determinadas personas y ciertos grupos sectarios se dedican a la caza libre del discrepante, cada vez con más ahínco. Cuando el objetivo es un político en ejercicio, no parecen encontrarse diferencias entre la forma de actuar de unos y de otros medios de comunicación, pero cuando el acoso trasciende a la sociedad suele ser casi siempre de un solo color.
Estos días han pasado varios casos que son ejemplos claros. En el primero la agencia EFE manipuló una noticia sobre el obispo de Valladolid, monseñor Blázquez, al poner en su boca una crítica contra la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por haberse casado por lo civil. Rápidamente otros medios difundieron la noticia y se montó una campaña contra el obispo por parte de la izquierda y de la derecha, tanto en la Red como en la prensa.
El segundo caso fue la campaña organizada por José Miguel Monzón Navarro, alias Gran Wyoming, en su programa televisivo El Intermedio, contra el periodista Hermann Tertsch. Pidió a sus oyentes que se apuntarán durante unos días como Followers de éste, en Twitter, para después darse de baja a la vez. Aunque es casi seguro que el tal Wyoming sabía de sobra que aquellos que le hiciesen caso no se contentarían con comportarse solo como mirones pacíficos. Así ha ocurrido, entre ellos con muchos pro castristas e izquierdosos varios.
El tercer caso es aún más mediático por la calidad política del personaje. Francisco Camps, ex presidente de la Comunidad Valenciana, fue procesado por un supuesto soborno, el cual consistiría en el regalo de unos trajes. Después de haber sido investigado por arriba y por abajo, todo parecía indicar que era un infundio, y así lo entendió el electorado que le reeligió por mayoría absoluta en mayo de 2011. Después de renunciar a su cargo, para no perjudicar a su partido, y celebrado el juicio, fue absuelto por mayoría de votos del jurado. Sin embargo desde los partidos de izquierda, desde periódicos como El País y El Mundo, y desde sectores de la Red, se le sigue acusando y acosando por aquellos que dicen defender la Justicia Democrática.
Aquellos que se apuntan a esos linchamientos virtuales, que algunos llamarían jauría humana, nos hacen recordar lo que los cubanos llaman eufemísticamente mítines o actos de repudio. En ellos, policías disfrazados de ciudadanos y militantes del Partido Comunista, acosan, insultan, vejan o agreden físicamente a los disidentes y perseguidos políticos en sus propios domicilios, en ocasiones durante días. Simulan un espontáneo rechazo por parte de la ciudadanía, cuando no es más que una de las tácticas represivas del totalitarismo castrista.
Algo parecido sucede en España con aquellos que acuden a los juicios de Camps a insultarlo o con los que acosan a Hermann Tertsch. A estos últimos les he calificado de Wyoming’s Wildlife, porque todavía no han pasado a la violencia callejera. Aunque visto lo ocurrido con las provocaciones laicistas en la JMJ2011, cualquier día podría suceder lo mismo y ya no sería un chiste, ni un insulto ni una simple burla.
Pepe de Brantuas. Enero de 2011, desde España.
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